La economía argentina mostró en enero una lectura positiva en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE): creció 1,9% interanual (i.a.) y 0,4% respecto a diciembre en la serie desestacionalizada (s.e.), según el INDEC (26/3/2026). Sin embargo, ese avance fue muy desigual: la agricultura, la minería y la intermediación financiera tiraron del indicador, mientras que la industria manufacturera y el comercio retrocedieron. El dato anual positivo complementa el rebote del PBI en 2025 de 4,4% (INDEC), pero la pregunta central es qué tipo de crecimiento estamos viendo y a quién beneficia.

¿Quién gana y quién pierde con este crecimiento?

Los ganadores son claros en los números oficiales: la pesca aumentó 50,8% i.a. y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura subió 25,1% i.a., según el INDEC, y ambos sectores junto con la explotación de minas y canteras aportaron 1,7 puntos porcentuales al crecimiento interanual del EMAE (INDEC, 26/3/2026). En sentido contrario, Comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 3,2% i.a., Electricidad, gas y agua -3,0% i.a. e Industria manufacturera -2,6% i.a., que en conjunto restaron 0,9 p.p. a la variación interanual (INDEC). Esa composición indica que la renta vinculada a commodities y energía explica gran parte del avance, mientras que sectores intensivos en empleo local y en valor agregado industrial están perdiendo terreno.

Qué pasa con la industria y el empleo

La caída interanual de la industria manufacturera (-2,6% i.a., INDEC) y del comercio (-3,2% i.a., INDEC) es una señal de alerta desde la perspectiva del empleo. Aunque el consumo privado creció 7,9% en 2025 y la formación bruta de capital fijo avanzó 16,4% anual (INDEC), esos números no necesariamente compensan la pérdida de actividad en ramas con alto empleo industrial y comercial. Además, los hogares con servicio doméstico retrocedieron 1,1% en el acumulado anual, un dato que tiene impacto de género: muchas trabajadoras afectadas por la baja en ese rubro son mujeres. Por eso sostenemos que la consolidación fiscal no puede financiarse con recortes previsionales ni salariales; es imprescindible complementar la estabilidad macro con políticas productivas que preserven empleos y mejoren la estructura productiva.

¿Cómo seguir? Prioridades de política

El desafío es convertir un crecimiento liderado por commodities en un proceso más inclusivo y sustentable. Primero, mantener la estabilidad macro sin trasladar el ajuste al ingreso de jubilados y asalariados: la legitimidad social del proceso depende de ello. Segundo, activar políticas industriales: crédito a tasa real negativa para inversión productiva, incentivos a la innovación y protección inteligente por tramos temporales para sectores que compiten con importaciones. Tercero, coordinar tipo de cambio administrado y reglas de comercio que reduzcan el shock sobre la manufactura, sin renunciar a la competitividad basada en productividad. Por último, monitorear la volatilidad de precios internacionales (el informe cita incluso factores geopolíticos que afectan commodities) y diseñar instrumentos contracíclicos. En síntesis: celebramos que la actividad crezca, pero exigimos medidas productivas y progresivas para que ese crecimiento ayude a empleo de calidad y a una mejor distribución, no solo a la renta exportadora.

Fuentes principales: INDEC, Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), informe difundido 26/3/2026; proyecciones del FMI citadas por el INDEC para 2025; declaraciones y análisis citados en la nota original (iProfesional, 26/3/2026).