El Banco Central habría comprado “un poquito más de 2.500 millones de dólares” en lo que va de mayo y concretó una rueda con una adquisición de US$447 millones, según afirmó Ramiro Tosi en Canal E el 29/5/2026.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Vemos tres efectos inmediatos: primero, alivio de corto plazo en la tensión cambiaria; segundo, mejora en las señales hacia los inversores; tercero, preguntas sobre la sostenibilidad. Tosi señaló que el BCRA tuvo “la compra más alta en el año” con US$447 millones en una sola jornada (Ramiro Tosi, Canal E, 29/5/2026). El resultado observable es una baja del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos (según Tosi), un umbral psicológico que el mercado celebra. Sin embargo, la historia reciente muestra que perforar niveles psicológicos no implica consolidación: durante el año el indicador ya había vuelto a caer debajo de 500 en otras ocasiones sin sostener la mejora. Para el ahorrista promedio esto significa menor presión inmediata sobre el tipo de cambio oficial, pero no elimina la prima de riesgo y la brecha con el paralelo si las anclas fiscales no aparecen.
¿Es sostenible la estrategia de acumulación de reservas?
La sostenibilidad depende de tres variables: origen de las divisas, método de compra y la contrapartida fiscal. Tosi recordó que tras la aprobación de la revisión con el FMI ingresaron fondos que fortalecieron reservas (documentos técnicos del FMI; Ramiro Tosi, Canal E, 29/5/2026). Además, el Tesoro avanzó con licitaciones: la colocación en pesos permitió renovar vencimientos por aproximadamente 11 billones de pesos y en paralelo se colocaron bonos en dólares, con cerca de US$3.300 millones reunidos para afrontar pagos de julio (Ramiro Tosi, Canal E, 29/5/2026). Eso ayuda a comprar tiempo, pero no exime de una pregunta central: ¿estamos acumulando reservas con recursos genuinos o usando mecanismos que terminan financiando al Tesoro de forma encubierta? Si las compras se financian con emisión y la esterilización es imperfecta, la ganancia de reservas puede transformarse en presión inflacionaria.
El mecanismo: emisión y esterilización, ¿está controlado?
Tosi explicó que el Banco Central compra dólares emitiendo pesos y luego procura absorber esos pesos con instrumentos para evitar exceso de liquidez (Ramiro Tosi, Canal E, 29/5/2026). Ese es el circuito técnico: emisión al comprar, instrumentos de mercado para esterilizar. En teoría funciona; en la práctica depende del volumen, del plazo de las absorciones y de la coordinación con el Tesoro. Si el Tesoro necesita caja y esa esterilización se relaja, la política termina siendo financiamiento indirecto. Además, la eficiencia de la esterilización es sensible a tasas reales y confianza: si las tasas reales son negativas y la inflación no baja, los instrumentos pierden demanda. Por eso no alcanza con comprar dólares: se necesita una estrategia fiscal clara y consistencia monetaria para que la acumulación no sea solo un parche temporal.
Qué debería pedírsele al Gobierno y al BCRA
Apoyamos la acumulación de reservas solo si cumple tres condiciones: transparencia plena sobre el origen y destino de las divisas; mecanismos que descarten que las compras funcionen como financiamiento encubierto del Tesoro; y anclas fiscales visibles junto a mayor independencia del BCRA. Pedimos que se publiquen flujos diarios y que las esterilizaciones tengan contrapartes claras y auditablemente permanentes. También exigimos una hoja de ruta fiscal que explique cómo se van a sostener vencimientos sin depender de compras cambiarias. Sin esos requisitos, la mejora en el riesgo país y la foto de reservas se corre el riesgo de ser efímera. Apoyar acumulación es razonable; aceptar financiamiento maquillado no lo es.