El carry trade consiste hoy en vender dólares y posicionarse en activos en pesos que, pese a ser negativos en términos reales, siguen rindiendo en dólares gracias a la calma cambiaria: un desarme hoy podría dejar cerca de 5% más en dólares en un mes (iProfesional, 29/3/2026).

¿Qué está pasando?

Observamos una caída de la remuneración de corto plazo en pesos motivada por mayor liquidez y una política monetaria menos contractiva. Las letras y bonos del Tesoro rinden un poco más de 2% mensual, mientras las cauciones se ubican alrededor de 1,7% mensual; la inflación, en tanto, avanza cerca de 3% mensual (iProfesional, 29/3/2026). Con tasas nominales a un día en torno al 20% anual (1,7% mensual, iProfesional, 29/3/2026), los rendimientos en pesos ya son negativos en términos reales para buena parte de 2026.

La clave es que el tipo de cambio oficial se mantiene prácticamente sin variación en marzo con respecto a febrero, lo que permite que esos retornos en pesos se traduzcan en ganancias medibles en dólares (iProfesional, 29/3/2026). Eso genera un incentivo para el carry trade mientras persista la calma cambiaria.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Para los inversores institucionales y ahorristas con apetito por riesgo, el carry trade ha sido rentable: según cálculos de mercado, quien vendió dólares hace un mes y hoy desarma la posición lograría un retorno cercano a 5% en dólares (iProfesional, 29/3/2026). Esa cifra supera ampliamente la renta en dólares de muchos instrumentos líquidos y explica la afluencia hacia papeles en pesos a corto plazo.

En términos macro, la operación beneficia la demanda de activos locales y puede reducir la presión sobre el tipo de cambio en el corto plazo. Pero es una ganancia condicionada: se apoya en compras de reservas del BCRA y en expectativas de liquidación de la cosecha gruesa hasta mitad de año (iProfesional, 29/3/2026). Si esa entrada de dólares falla o se invierten las expectativas, la lógica del trade se revierte con rapidez.

Riesgos: ¿hasta cuándo puede durar el carry trade?

La City le pone fecha de vencimiento: junio aparece como un límite razonable por la estacionalidad de las liquidaciones agroexportadoras y la caída de la demanda de pesos que suele venir en la segunda mitad del año (iProfesional, 29/3/2026). Además existe una señal de vulnerabilidad: la distancia de alrededor de 20% entre el tipo de cambio mayorista y el techo de la banda de flotación amplifica el potencial de correcciones abruptas (iProfesional, 29/3/2026).

Un salto rápido del tipo de cambio puede borrar ganancias en dólares e incluso provocar pérdidas. También hay riesgo de que la acumulación de reservas esté vinculada a operaciones entre Tesoro y BCRA que actúen como financiamiento encubierto; eso sería insostenible fiscalmente y minaría la confianza del mercado. Por eso el perfil apropiado para este trade hoy es el de inversores con mayor tolerancia al riesgo y horizonte corto.

Qué le pedimos al BCRA y al Tesoro

Vemos con interés que la calma cambiaria permita recomponer reservas, pero insistimos en dos condiciones: transparencia plena sobre las compras y garantías de que no constituyan financiamiento encubierto del Tesoro. Apoyamos la acumulación de reservas solo si estos criterios se cumplen, porque la sostenibilidad fiscal y la independencia del BCRA son la base para que maniobras como el carry trade no se transformen en bombas de tiempo.

En la práctica sugerimos tres prioridades: informar operaciones y cantidades de reservas en tiempo real, evitar rollovers que impliquen transferencia implícita de pesos al Tesoro, y coordinar una hoja de ruta para la política monetaria que reduzca la probabilidad de saltos cambiarios tras junio. Si se respetan estos requisitos, el mercado podrá aprovechar oportunidades cortas sin sacrificar la estabilidad de mediano plazo.