El Tesoro colocó u$s500 millones en la última licitación de deuda en dólares suscribible en el mercado local, y lo hizo a tasas menores que en la ronda previa, según iProfesional (16/4/2026). El dato es central: la operación completa el cupo ofrecido y ocurre en un contexto de depósitos bancarios récord, por encima de u$s40.000 millones, que facilitó la suscripción.

¿Qué ocurrió en la licitación y qué cifras importan?

La licitación ofreció dos títulos: uno con vencimiento antes de las elecciones de 2027 y otro que devuelve capital en octubre de 2028. El tramo 2027 pagó un rendimiento efectivo anual de 5,12% (según iProfesional), mientras el 2028 ofreció 8,51% efectivo anual. En términos nominales, la tasa de corte del bono corto se ubicó en 5% nominal y la del 2028 en 8,2% nominal, cifras que representan una baja respecto a salidas previas, donde se registraron 5,8% y 5,02% en distintas colocaciones (iProfesional).

Estas tasas reflejan dos mensajes: por un lado, que existe capacidad de absorción en el mercado doméstico; por otro, que persiste una prima por vencimientos largos. Desde el Tesoro destacan que, hasta ahora, sumando las cuatro licitaciones se captaron u$s1.431 millones sobre un objetivo de u$s2.000 millones para el año (iProfesional). Ese avance es relevante, pero insuficiente frente al calendario que viene.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La colocación alienta la narrativa gubernamental de que aún puede ‘vivir con lo nuestro’: los depósitos elevados permiten canalizar ahorro local hacia títulos en dólares. Según la cobertura, el sistema tiene depósitos superiores a u$s40.000 millones, y casi la mitad no está colocada en préstamos internos (iProfesional). Eso explica la demanda por cupones mensuales que algunos bancos presentan como asimilables a rentas inmobiliarias.

Sin embargo, la señal al mercado internacional es ambivalente. El gobierno calcula un ‘riesgo país Milei’ en torno a 120 puntos básicos sobre el bono corto, contrastando con un índice de JP Morgan que llegó a estar por encima de 600 puntos (iProfesional). La diferencia evidencia que el mercado doméstico y el internacional valoran distinto el horizonte político y el riesgo de cambio de rumbo tras las elecciones.

¿Es sostenible esta revancha y qué falta para que sea robusta?

La respuesta corta es: no sin más condiciones. La colocación acota tensión puntual, pero no elimina el desafío del cronograma de deuda. En julio hay vencimientos por u$s4.200 millones y para 2027 el calendario exige renovar o cancelar u$s23.195 millones del Tesoro, más otros u$s11.213 millones ligados a bonos y líneas del Banco Central (iProfesional). Captar u$s1.431 millones del objetivo de u$s2.000 millones muestra avance, pero el stock y los plazos importan.

Desde nuestra perspectiva editorial mantenemos la posición expresada el 16/04/2026: respaldamos la acumulación de reservas del BCRA y el uso del mercado doméstico para fondear al Tesoro solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. La operación actual no contradice esa postura, pero exige que: 1) se publiquen los flujos y contrapartes; 2) se demuestren anclas fiscales que reduzcan la probabilidad de que el Tesoro recurra al BCRA; y 3) se priorice extender plazos y conseguir divisas netas en eventuales colocaciones externas. Sin esas condiciones, la ‘revancha’ puede terminar siendo parche para un problema estructural.