El EMAE de marzo muestra señales de alivio, pero no de despegue: industria, construcción y comercio están 7,2%, 7,9% y 9,4% por debajo del promedio de 2023, según la consultora MAP, mientras la actividad agregada aparece 5,6% arriba en la misma comparación (MAP). Con esos contrastes, lo que llega es más un rebote heterogéneo que una recuperación consolidada.
¿Es una recuperación o sólo un rebote?
Vemos un rebote sectorial que no alcanza a convertirse en crecimiento generalizado. De acuerdo a Abeceb, las proyecciones para 2026 muestran un escenario moderado: construcción +4%, industria +0,7%, consumo +2,4% y un PBI que avanzaría 2,4% (Abeceb). Ese mix refleja una recuperación empujada por segmentos puntuales: bienes durables, energía y algunas exportaciones, pero con la demanda masiva todavía rezagada, según la misma consultora. Además, el impulso a durables en 2025 fue excepcional y difícilmente repetible, por lo que la componente de reemplazo puede perder intensidad. La inflación y el crédito caro siguen condicionando la segunda mitad del año: Abeceb señala que la suba de tasas frenó el crédito y afectó a familias endeudadas. En suma, los brotes verdes existen, pero su forma es más de serrucho que de curva ascendente sostenida (Abeceb).
¿Cómo impacta esto en el empleo y los salarios?
Los tres sectores analizados tienen un peso alto en generación de puestos de trabajo y ahí está el nudo. MAP muestra que industria, construcción y comercio caen 7,2%, 7,9% y 9,4% punta a punta contra 2023 (MAP). En construcción, los indicadores micro explican la oscilación: según Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, los despachos de cemento subieron 15% en marzo y cayeron 15% en abril, y Loma Negra llegó a detener un horno por falta de colocación (Cámara Argentina de la Construcción). Ese serrucho en actividad se traduce en empleos que suben poco o son inestables; en comercio, la pérdida de puestos netos impacta la masa salarial y acota el consumo masivo. Sin recomposición salarial real y sin crédito reactivador, la mejora estadística difícilmente aumente el poder de compra y la demanda interna.
Qué falta para que el crecimiento sea sostenido
La agenda es doble: fortalecer demanda y recomponer financiamiento de largo plazo. Abeceb proyecta que la construcción puede crecer 4% en 2026, pero la obra privada y la vivienda están atadas a la ausencia de crédito hipotecario de largo plazo (Abeceb). Desde la Cámara Argentina de Comercio, Matías Bolis advierte que el modelo de derrame puede traccionar inversión en petróleo y minería, pero su velocidad y alcance son limitados para sostener consumo y empleo (CAC). Nosotros vemos que no se puede financiar la estabilización con recortes a jubilaciones o salarios: eso licua demanda y empeora el serrucho. En cambio, proponemos medidas concretas: reempadronamiento de SUBE para focalizar subsidios al transporte, uso focalizado del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para sostener empleo en sectores intensivos en mano de obra, y líneas de crédito hipotecario y de construcción con plazos reales para reactivar la vivienda.
Conclusión
Los brotes verdes son reales pero frágiles. Según MAP y Abeceb, hay números positivos sectoriales y proyecciones moderadas, pero la heterogeneidad y la falta de crédito y poder adquisitivo dejan a la recuperación en formato serrucho. Para que el crecimiento se traduzca en trabajo y salario necesitamos políticas que no apunten a recortar ingresos, sino a sostener demanda, focalizar recursos y reconstruir crédito de largo plazo.