La brecha entre el contado con liquidación y el dólar MEP superó el 4% tras la última intervención del Banco Central, según informó iProfesional el 13/4/2026. Esa distancia es la más alta en un año y se produjo luego de que el BCRA estirara a 30 días la llamada “restricción cruzada”, una norma que obliga a esperar un mes antes de volver a operar títulos que permitan liquidación en moneda extranjera.

¿Por qué se amplió la brecha tras la medida “anti rulo”?

La mecánica es simple y conocida: al endurecer la restricción cruzada el BCRA buscó desactivar un arbitraje que, según Outlier, permitía que divisas salieran de la órbita del Central sin que volviesen efectivamente a las reservas (según Outlier, citado por iProfesional). Con la nueva regla de 30 días (comunicación del BCRA, 13/4/2026) disminuye la disposición de operadores a vender en el CCL porque implica mayor costo de oportunidad y riesgo operativo. En las semanas previas la brecha rondaba 3% y la escalada al 4% representa una variación temporal clara (iProfesional). El incentivo para el rulo no es teórico: el artículo cita ganancias inmediatas del orden de $67 por dólar para quien realizaba la maniobra (iProfesional), lo que explica por qué la práctica fue tan extendida.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Menos oferta de dólares en CCL tiende a empujar su cotización al alza, ampliando la separación con el MEP y enviando una señal adversa a los inversores. Esa señal se traslada a precios de activos y percepción de riesgo: Clave Bursátil reportó una paridad del Bopreal 26 en 115% con vencimiento a fines de mayo, indicador de presiones de dolarización en empresas (Clave Bursátil, abril 2026). Además, la nota recuerda que el calendario de vencimientos combinado del Tesoro y el BCRA asciende a u$s34.400 millones para el año próximo (iProfesional), cifra que explica por qué cualquier distorsión en los mercados internacionales o en los tipos implícitos agrava la preocupación por el acceso al financiamiento. En términos prácticos, un CCL más caro eleva el costo de fondeo para emisores y agrava el problema de las tasas en pesos versus dólares, reforzando la fuga hacia activos afuera si la señal no se corrige.

Qué debería hacer el BCRA y el Tesoro para reducir la distorsión

Primero, transparencia: si el objetivo es proteger la acumulación de reservas, el BCRA y el Tesoro deben explicitar límites, flujos y cualquier operación entre ambos para descartar financiamiento encubierto del Tesoro. Nosotros respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto (posición previa, mar 2026). Segundo, evitar medidas que cierren opciones sin ofrecer alternativas: la extensión a 30 días reduce el menú de instrumentos para la liquidez dolarizada; sería preferible combinar controles puntuales con incentivos a la permanencia de divisas en el país, por ejemplo mediante plazos y rendimientos competitivos en instrumentos locales. Tercero, anclas fiscales: sin una reducción creíble del déficit el BCRA terminará bajo presión recurrente. Finalmente, comunicar una hoja de ruta clara para el levantamiento gradual de controles es clave para que la brecha no se convierta en expectativa de fuga permanente.

En síntesis, la decisión del BCRA corta un rulo concreto pero corre el riesgo de producir un efecto contrario si no acompaña con transparencia, extensión de plazos y señales fiscales creíbles. La brecha del 4% es una alerta: la política cambiaria y la gestión de reservas deben orientarse a reconstruir confianza, no a ocultar tensiones que tarde o temprano se traducen en costos reales para el país.