El Banco Central compró u$s457 millones en el Mercado Libre de Cambios este viernes, la segunda mayor compra desde que Javier Milei asumió la presidencia, y acumula u$s5.421 millones desde enero dentro del nuevo programa de acumulación de reservas (según Ámbito y datos del BCRA). Esta compra impulsó una semana con saldo positivo de u$s963 millones y una recomposición de reservas brutas hasta u$s45.431 millones, máximo desde el 13 de febrero (Ámbito).
¿Qué ocurrió y por qué importa?
La operación puntual de u$s457 millones es relevante por tres motivos: su magnitud (la mayor después de los u$s468 millones del 4 de abril de 2024), la velocidad de compra en semanas recientes y porque forma parte de un plan que desde enero muestra u$s5.421 millones acumulados (según Ámbito/BCRA). En términos brutos, las reservas treparon u$s1.004 millones en la semana hasta u$s45.431 millones; en términos netos la estimación de Federico Machado las ubica en apenas u$s323 millones, lo que muestra que la holgura sigue limitada (est. Machado, citado por Ámbito). El dato importa porque las reservas son el principal colchón para contener volatilidad cambiaria y respaldar la salida de deuda soberana al exterior.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Las compras del BCRA coinciden con una caída del dólar oficial hasta $1.370 y una brecha contra el techo de la banda cambiaria cercana al 22%, el nivel más alto desde junio de 2025 (Ámbito). En los mercados financieros los futuros operaron con bajas de hasta 1,1% y el mercado “pricea” un mayorista de $1.387 para fines de abril; el REM del BCRA proyecta $1.700 a diciembre de 2026, cifra que implicaría una suba interanual del 17,4% frente a una inflación REM prevista del 29,8% (REM, BCRA). Para el ahorrista esto reduce presión cambiaria de corto plazo y para los bonos mejora el clima; pero la mejora dependerá de que las compras sean netas y sostenibles, no operaciones de ventana que luego se reviertan.
¿Es sostenible esta acumulación de reservas?
La sostenibilidad depende de la composición y la transparencia de los flujos. Ámbito consigna que el BCRA compra “por pantalla y en bloque”, lo que no explica por sí solo si las divisas provienen de exportaciones genuinas, colocaciones de deuda o conversiones internas. El hecho de que las reservas brutas alcancen u$s45.431 millones (según Ámbito) es positivo, pero las reservas netas estimadas en u$s323 millones (Federico Machado) muestran una posición todavía vulnerable. Además, la acumulación en marzo y abril está ayudada por el inicio de la cosecha gruesa, un factor estacional. Respaldamos la acumulación siempre que haya evidencia clara de divisas netas al BCRA y que no se trate de financiamiento encubierto del Tesoro.
¿Qué debería hacer el BCRA y el Gobierno?
Primero, publicar desagregación diaria y transparente de las compras: origen (exportaciones, colocaciones, liquidaciones privadas), monto neto y operaciones en bloque frente a compras por pantalla. Segundo, garantizar que la política cambiaria no sea un instrumento de financiamiento fiscal; emitimos la misma condición que planteamos sobre colocaciones en Wall Street: solo acompañamos emisiones externas si mejoran vencimientos, aportan divisas netas y no configuran apoyo encubierto al Tesoro. Tercero, preservar la independencia del BCRA y coordinar con una señal fiscal creíble: sin reducción del déficit, la acumulación será frágil y susceptible a reversos. Si se cumplen estas condiciones, la recomposición de reservas puede reducir riesgos; de lo contrario, corre el peligro de convertirse en un espejismo temporario.