El Banco Central cerró la semana con compras netas superiores a u$s900 millones y acumula casi u$s8.986 millones en lo que va del año, según un informe publicado por Ámbito. Esta acumulación se apoya en la liquidación del agro y en flujos oficiales, pero no elimina riesgos: parte del ingreso fue usado por el Tesoro y hay señales de demanda de cobertura en el mercado.
¿Qué pasó esta semana?
La dinámica de la semana estuvo marcada por la fuerte liquidación del agro: en el segmento de contado se operaron u$s825,1 millones y en futuros el volumen alcanzó u$s1.517 millones, según Ámbito. Como consecuencia, el BCRA logró compras que superaron los u$s900 millones en la semana (Ámbito). En el mercado de cambios el mayorista quedó cerca de $1.419,74 en promedio oficial (relevamiento del BCRA citado por Ámbito), y el dólar minorista del Banco Nación cerró en $1.425 para la venta (Ámbito). Entre los instrumentos financieros, el MEP subió 0,40% en la jornada (variación diaria), hasta $1.431,92, y el CCL avanzó 0,40% hasta $1.485,59 (Ámbito). La brecha entre oficial y blue quedó en 1,6% (Ámbito), notablemente baja.
¿Es sostenible la acumulación de reservas?
Aquí aparece la tensión: buena parte de las compras responde a la estacionalidad de la exportación agrícola, y al mismo tiempo el Tesoro realizó operaciones internas. El Tesoro compró u$s1.700 millones al BCRA el 18 de mayo y acumuló u$s5.410 millones comprados al Central en lo que va del año, según Ámbito y datos oficiales. Como resultado, los depósitos del Tesoro en el BCRA llegaron a u$s2.405 millones al 19 de mayo (Ámbito). Además, el FMI aprobó un desembolso por u$s1.000 millones que ingresará próximamente según el comunicado del organismo citado por Ámbito. Todo esto mejora reservas en el corto plazo, pero deja dos riesgos: primero, que la liquidación agro se reduzca y frene las compras; segundo, que la demanda de cobertura privada aumente (el mercado muestra tasas implícitas mensualizadas de 1,72% para junio y 1,84% para julio, según Ámbito). Si ambas fuerzas se combinan, la acumulación puede desacelerarse.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La ventana de mayor oferta de dólares presiona a sostener el tipo de cambio oficial y estrecha la brecha cambiaria, pero ese efecto puede ser temporal. El mercado pricea un mayorista de $1.407 para fines de mayo y $1.616 para diciembre (Ámbito), lo que refleja expectativas de valorización aunque con diferencia entre plazos. Una menor brecha (1,6% entre oficial y blue según Ámbito) alivia presión inflacionaria importada, pero es vulnerable a cambios de sentimiento o a retirada de compras del agro. En resumen: por ahora la acumulación favorece estabilidad cambiaria; si las compras se detienen, la presión se traslada rápidamente a cobertura y tipos alternativos.
¿Qué podemos hacer como ahorristas?
Recomendamos mantener el enfoque pragmático: conservar un fondo de emergencia de 3–6 meses (posición previa y coherente con la coyuntura), priorizar el pago de deudas caras y reservar parte del ahorro en dólares o instrumentos dolarizados. Para el efectivo en pesos, preferir instrumentos de muy corto plazo —fondos money market o letras cortas— que permitan salir rápido si cambia el escenario. Para quien puede inmovilizar parte del ahorro, considerar dólares billete, MEP o cedears según perfil y costos. No conviene apostar a que la acumulación continúe indefinidamente: hay riesgos estacionales y fiscales que pueden revertir el clima de mercados.
En síntesis: la compra semanal del BCRA y el ingreso del FMI reducen presión inmediata, pero el core del proceso es estacional y está parcialmente ligado a operaciones del Tesoro; mantener liquidez, cobertura y disciplina de ahorro sigue siendo la mejor defensa.