El Gobierno redujo las retenciones de exportación del trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% (porcentaje sobre el valor FOB), una medida que, según el Palacio de Hacienda, representará una renuncia fiscal de u$s29 millones en el ciclo actual (u$s26,2 millones para trigo y u$s3,3 millones para cebada). (según el Palacio de Hacienda)
¿Qué busca el Gobierno con la baja de retenciones?
La intención oficial es sencilla: abaratar el costo de producir para que se reactive la siembra fina 2026/27 y, a mediano plazo, aumentar los dólares genuinos que ingresan por exportaciones. El argumento técnico está en los costos: la Bolsa de Comercio de Rosario registró que la relación urea/trigo alcanzó el máximo histórico, y que el flete y los fertilizantes ya explicaban el 54% de los costos totales en un campo modelo cercano al puerto de Rosario (según BCR). (BCR)
Ese apretón de costos dejó márgenes comprimidos: la Guía Estratégica para el Agro (GEA-BCR) estimaba un margen neto de u$s94/ha en campo propio y pérdidas de u$s103/ha en campo alquilado antes de la rebaja (GEA-BCR). Para Hacienda, el costo fiscal inmediato es acotado porque buena parte del ciclo ya está comercializado; además, la Dirección de Información y Estudios Económicos calcula que si las exportaciones suben a 20 millones de toneladas el costo neto del trigo bajaría a u$s12,7 millones. (Dirección de Información y Estudios Económicos, GEA-BCR)
¿Cómo impacta esto en el mercado y en las reservas?
En el corto plazo el efecto sobre la recaudación es pequeño porque, de las 19 millones de toneladas proyectadas para trigo, sólo quedarían por comercializar 5,3 millones (según el Palacio de Hacienda). (Palacio de Hacienda) Para la próxima campaña, la matemática oficial muestra escenarios: la renuncia teórica sería de u$s78 millones según la intención de siembra de mayo, pero si la producción repunta a 13,5 millones de toneladas el costo se reduciría a u$s47 millones; si trepa a 14,5 millones, el costo caería a u$s34 millones (según estimaciones vinculadas a la BCR). (BCR)
El Gobierno también apuesta al clima: el International Research Institute for Climate and Society (IRI) informó una probabilidad cercana al 100% de condiciones de El Niño hasta el verano austral, lo que suele favorecer rindes en cultivos gruesos y, en parte, puede ayudar al conjunto de la campaña (IRI). Sin embargo, esa combinación—rebaja tributaria + mejor clima—es una apuesta que depende del comportamiento del productor, de los precios internacionales y de la cadena logística. Si las ventas no aumentan, la renuncia fiscal queda como un costo neto en un año con presión sobre el gasto público y necesidades electorales.
Qué pueden hacer los productores, los ahorristas y los inversores
Para la mayoría de los hogares e inversores minoristas, la recomendación no cambia: mantener un fondo de emergencia de 3–6 meses, priorizar el pago de deudas caras y conservar parte del ahorro en dólares o instrumentos dolarizados. (posiciones previas 26/05/2026)
A los productores: conviene hacer números finca por finca. La ventaja por tonelada depende de cuándo se venda la cosecha; si ya se declaró y vendió buena parte del ciclo, el beneficio inmediato puede ser limitado (recordar los 5,3 millones aún por comercializar). Consultar al contador y evaluar flujo de caja y contratos de alquiler es clave antes de endeudarse para ampliar siembra. (Palacio de Hacienda)
A los inversores: la baja de retenciones es una noticia sectorial que puede mover acciones y CEDEARs vinculados al agro en el corto plazo, pero no altera la regla base: diversificar y no perseguir rendimientos por impulso. Para quienes buscan exposición internacional sin salir del país, los CEDEARs siguen siendo una herramienta válida, siempre con reglas claras y posición moderada. (posición editorial)
En resumen: la jugada oficial apunta a traer dólares mediante un incentivo puntual al productor. El costo fiscal declarado es bajo hoy (u$s29 millones), pero la eficacia dependerá de la respuesta del campo y de factores climáticos y de precio. Para el ahorrista promedio, no es motivo para cambiar el plan financiero: fondo de emergencia primero, bajar deudas caras y mantener parte de la cartera dolarizada.