Estados Unidos e Irán lograron avances en las negociaciones diplomáticas desde el alto el fuego del 8 de abril, pero la decisión de Teherán de aplicar tasas por el tránsito en el estrecho de Ormuz volvió a trabar un acuerdo y encendió alarmas en los mercados petroleros (Ámbito, 25/05/2026).
¿Qué pasó y por qué importa?
La novedad central es que Teherán insiste en cobrar tasas vinculadas al tránsito marítimo en Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. El artículo de Ámbito señala que desde el 8 de abril rige un alto el fuego y que el conflicto escaló tras el ataque del 28 de febrero, que marcó el punto de partida de las negociaciones. Siete países regionales participaron en rondas mediadas por China y Pakistán, según la misma cobertura. A nivel económico, el dato relevante es que alrededor del 20% del petróleo transportado por mar atraviesa el estrecho, de acuerdo con la U.S. Energy Information Administration. Esa concentración de flujo explica por qué cualquier cambio en las reglas de navegación tiene efectos rápidos sobre precios, primas de riesgo y costos logísticos internacionales.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Vemos tres canales directos para la economía local. Primero, un aumento sostenido del precio del petróleo aumenta la cuenta de importaciones energéticas y presiona la balanza comercial, lo que puede reducir reservas netas del Banco Central. Segundo, la mayor volatilidad en los precios internacionales suele traducirse en aversión al riesgo y fuga hacia activos refugio, lo que deprecia monedas emergentes y amplía la brecha cambiaria en mercados con controles. Tercero, el impacto fiscal: mayores precios del combustible inflan subsidios o trasladan presión sobre tarifas, forzando al Tesoro a definir si cubre el costo o lo traspasa. Por eso insistimos en una regla clara: acumular reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañado de anclas fiscales y mayor independencia del BCRA.
¿Qué dirían los mercados?
Los mercados observan dos cosas: primero, la posibilidad de interrupciones en el suministro energético y, segundo, la credibilidad de las instituciones locales para absorber el choque. Históricamente las tensiones en el Golfo reordenan precios con rapidez. Un antecedente útil es el ataque a instalaciones saudíes en septiembre de 2019, cuando el Brent subió cerca de 19% en un solo día, según reportes de Reuters. En ese contexto, los activos argentinos suelen experimentar repricing por contagio: riesgo pais, tasas internas y cotizaciones alternativas (como el contado con liquidacion) suben. Ante ese escenario lo que buscan los inversores institucionales es transparencia y reglas de juego estables; maniobras opacas para forzar acumulación de reservas o financiar gasto fiscal aumentan la prima de riesgo y alejan capitales.
Conclusión y recomendaciones
La diplomacia entre EE. UU. e Irán es positiva pero frágil. Para la Argentina la lección es práctica: un shock externo en el precio del petróleo puede afectar reservas, tipo de cambio y finanzas públicas con rapidez. Por eso proponemos tres medidas concretas y coherentes con nuestra postura editorial previa: 1) Transparencia en cualquier estrategia de acumulación de reservas, explicitando origen y condiciones (por ejemplo, si involucra swaps o adelantos). 2) Anclas fiscales creíbles para evitar que la acumulación funcione como financiamiento encubierto del Tesoro. 3) Mayor independencia operativa del BCRA para que la política cambiaria y monetaria no se subordine a necesidades de caja. Sin esas condiciones, la volatilidad internacional que hoy genera Ormuz terminará pagando el bolsillo local.
Fuentes principales: Ámbito, 25/05/2026; U.S. Energy Information Administration; Reuters, septiembre 2019.