Con la oficialización de ARCA, los empleadores de personal de casas particulares afrontan un aporte mensual total de 37.884,95 pesos para jornadas de 16 horas semanales o más, según la resolución oficial replicada por iProfesional. El ajuste —que ARCA enmarca en la resolución 5645/2025 y las variaciones del IPC— se mantendrá hasta julio y llega acompañado de un bono no remunerativo de hasta 20.000 pesos para las trabajadoras que superen las 16 horas semanales. Esta nota analiza qué cambia en el bolsillo, qué riesgos trae para la formalización y por qué importa quién financia la política social.

¿Qué anunció ARCA y qué significa para empleadores y trabajadoras?

ARCA fijó el aporte mensual para empleadores de jornadas de 16 horas o más en 37.884,95 pesos, con un desglose de 21.990,11 pesos para obra social, 1.821,88 pesos al sistema previsional y 13.459,20 pesos a ART, según los valores difundidos por iProfesional que reproducen la oficialización. El incremento reportado es de casi 0,50% —unos $178— respecto al período anterior, y la cuota de ART mostró una suba mayor, de 1,32%, quedando en 13.637,06 pesos según ARCA. La resolución 5645/2025 establece actualizaciones semestrales vinculadas al IPC; el próximo ajuste está previsto para julio de 2026. Para las trabajadoras, la escala salarial actualizada queda publicada con valores por hora y mensuales que la nota oficial comparte, y el bono facilita un refuerzo de corto plazo al ingreso.

¿Cómo impacta esto en el bolsillo y el empleo?

En términos de caja inmediata, el bono no remunerativo puede representar una mejora visible: un ejemplo citado por la fuente muestra una trabajadora de tareas generales con retiro que tenía un salario base de 267.869,60 pesos y, al acceder al bono máximo de 20.000 pesos, llega a 287.869,60 pesos en abril, un plus que equivale a casi 7% de su salario mensual según iProfesional. Sin embargo, el aumento de los aportes patronales, aunque reducido (0,50%, unos $178), suma costo para los hogares que emplean personal doméstico y puede afectar decisiones sobre contratar formalmente o reducir horas. Vemos el salario como demanda agregada: medidas que encarecen la contratación pueden reducir horas trabajadas y formalización, con impacto laboral especialmente en un sector mayoritariamente femenino y de alta precariedad.

¿Por qué preocupa que el bono sea no remunerativo?

El carácter no remunerativo del bono implica que no genera aportes jubilatorios ni derecho a aguinaldo ni al cálculo de futuras prestaciones, según la misma comunicación de la medida. Por eso, aunque mejora el ingreso de bolsillo hoy, traslada una porción del costo hacia el sistema previsional y los derechos laborales de las trabajadoras. Además, la existencia de componentes fijos en la cuota de ART destinados a fondos fiduciarios —mencionados por ARCA en la oficialización— muestra que parte del ajuste va a financiar instrumentos y no necesariamente a reforzar el salario o la protección social directa. Desde nuestra perspectiva, la consolidación fiscal y los ajustes deben evitar erosionar derechos previsionales y salariales.

Qué proponemos: protección del empleo y progresividad en el financiamiento

Apoyamos refuerzos al ingreso que protejan consumo y empleo, pero no a costa de recortes previsionales ni salariales. En este caso, proponemos dos medidas concretas: primero, que el bono sea, al menos en parte, remunerativo y sujeto a aportes que garanticen derechos futuros; segundo, que cualquier alivio para empleadores sea focalizado y temporal —por ejemplo, subsidios para hogares de menores ingresos o reducción parcial de contribuciones financiada por recursos progresivos—. En la práctica, la financiación puede buscarse sin golpear jubilaciones ni salarios: mayor progresividad en la carga tributaria, uso transparente de retenciones o programas temporales de apoyo a la formalización. Exigimos transparencia en la contabilidad de la medida y evaluación de su efecto sobre empleo y formalidad hacia el próximo ajuste en julio, según la resolución 5645/2025.