La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP) cerró una paritaria que dispone un aumento escalonado para empleadas domésticas: 1,5% sobre los valores de enero en febrero y otro 1,5% sobre los valores de febrero en marzo (CNTCP, informe vía OSPACP/UPACP, 27/02/2026). Este ajuste actualiza los mínimos del régimen de la Ley 26.844 y se aplica a todas las categorías del sector, desde tareas generales hasta supervisores.
¿Cuánto suben los salarios y qué significan los números?
La suba es simple en su mecánica pero con efectos compuestos: 1,5% en febrero y 1,5% en marzo sobre cada mes anterior, lo que implica un aumento acumulado aproximado de 3,02% entre enero y marzo si se aplica de manera compuesta (cálculo propio con datos de la CNTCP, 27/02/2026). En valores absolutos, por ejemplo, la categoría personal para tareas generales con retiro está en $404.702,97 mensuales para febrero y queda en $410.773,52 en marzo (CNTCP vía OSPACP/UPACP, 27/02/2026). La escala completa incluye horas y mensualizados para cuidado de personas, caseros, tareas específicas y supervisores, y la actualización es nominal y uniforme por categoría, no diferenciada por antigüedad ni por jornadas parciales (CNTCP, 27/02/2026).
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Vemos dos efectos inmediatos: mejora nominal de ingresos para trabajadoras y aumento de costos para empleadores privados y hogares que contratan, con impacto directo en la demanda agregada si las subas se consolidan en los básicos salariales. El empleo doméstico, regulado por la Ley 26.844, es mayoritariamente femenino y cumple un rol central en la organización del trabajo no remunerado en los hogares; por eso cualquier ajuste salarial tiene un fuerte componente de política de género y de redistribución de carga de cuidados (Ley 26.844; CNTCP, 27/02/2026). Además, al ser una masa salarial concentrada en ingresos bajos-medianos, la recomposición puede sostener consumo local, pero su impacto real depende de si las actualizaciones compensan la pérdida de poder de compra por precios y si se integran al sueldo básico.
¿Protege esto el poder adquisitivo o es insuficiente?
El aumento es positivo en términos absolutos, pero su capacidad para proteger el salario real depende de la dinámica de precios en los meses siguientes; la fórmula escalonada de 1,5% mensual puede quedar corta si la inflación mensual supera ese porcentaje. El propio acuerdo lo presenta como una recomposición gradual y en línea con otras paritarias y con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, pero el dato relevante para las trabajadoras es la comparación con la inflación efectiva y los aumentos declarados en otros sectores (CNTCP, 27/02/2026). Además, es clave distinguir entre sumas remunerativas y no remunerativas: la nota oficial indica actualización de los valores mínimos, pero no precisa si partes de la recomposición se incorporan al básico en todos los casos; esa incorporación es lo que consolida derechos como aportes, antigüedad y jubilación.
Qué falta y qué proponemos
Mantener salarios no es solo una cuestión de cifras sino de institucionalidad: proponemos que las sumas acordadas se integren claramente al básico para consolidar aportes y derechos, como hemos defendido anteriormente; la formalización no puede ir en detrimento del salario ni de la cobertura previsional. También es necesario acompañar a los hogares con menores recursos: créditos blandos o estímulos fiscales temporales para pequeños empleadores y un régimen de facilidades para regularizar situaciones informales evitando la precarización. Desde la perspectiva productiva y de género, urge coordinar estas paritarias con políticas de cuidado, formación y controles de cumplimiento por parte del Ministerio de Trabajo, para que la recomposición sea efectiva y no quede en aumentos nominales susceptibles de perder poder adquisitivo (posicion editorial coherente con declaraciones previas, febrero 2026).