Morosidad en créditos familiares: los que más tiempo llevan son los que no se resuelven
La morosidad en los créditos que tomaron las familias argentinas alcanzó su pico más alto desde 2010. Te contamos qué significa esto para tu bolsillo y qué podés hacer si estás atrasado.
La morosidad en los créditos de las familias argentinas llegó a su máximo histórico desde enero de 2010. Según los datos presentados en Ronda de Investigación, lo más preocupante no es la cantidad de nuevos morosos, sino que los que ya llevan mucho tiempo sin pagar siguen sin resolverse.
Esto es clave porque una deuda que se estira en el tiempo se vuelve cada vez más cara. En la Argentina de 2026, con tasas altas y cuotas que se ajustan, dejar pasar los meses sin negociar puede transformar un problema manejable en una bola de nieve difícil de parar.
¿Qué está pasando con los créditos familiares?
Los créditos personales, prendarios y de tarjetas son los que más están sufriendo. Muchas familias que tomaron deuda durante los últimos años hoy no llegan a cubrir las cuotas. La combinación de inflación, ajuste de ingresos y gastos fijos altos genera que cada vez más gente caiga en mora.
El dato que más llama la atención es que el stock de morosos “viejos” no se está limpiando. Eso significa que los bancos y financieras están acumulando deudores crónicos, lo que termina impactando en mayores provisiones y, eventualmente, en condiciones más duras para los que sí pagan.
El costo real de no resolver la deuda
Si tenés una cuota de tarjeta que no pagás, los intereses punitorios y los cargos por mora te pueden llevar fácilmente a tasas efectivas por encima del 100% anual. Eso hace que una deuda de $300.000 pueda convertirse en más de $600.000 en menos de un año si no hacés nada.
Además, estar en el Veraz o en las bases de datos de deudores te cierra la puerta a nuevos créditos, refinanciaciones más baratas y hasta puede complicarte en el laburo o al alquilar una propiedad.
Qué podés hacer si estás en mora
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Tomá contacto cuanto antes. No esperes que el banco te llame. Llamá vos al call center o andá a la sucursal y pedí una propuesta de refinanciación. Muchas veces ofrecen quitas o planes con tasas más bajas para cerrar la deuda.
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Priorizá las deudas más caras. Si tenés varias, empezá por la tarjeta o el crédito personal que cobra más interés. Pagar la mínima solo agranda el problema.
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Armá un presupuesto realista. Mirá qué gastos podés recortar (salidas, suscripciones, delivery) para liberar plata y destinarla a la deuda. Aunque sea poco por mes, es mejor que nada.
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Considerá consolidar deudas. En algunos casos, un crédito con tasa más baja para pagar varias deudas caras puede ser una salida. Pero ojo: solo si el nuevo plan te cierra en el presupuesto.
El colchón de emergencia sigue siendo clave
Este panorama refuerza una regla básica: antes de tomar cualquier crédito, tenés que tener un colchón de 3 a 6 meses de gastos. Porque cuando viene la mala, la deuda se vuelve mucho más pesada.
Si ya estás en mora, no te paralices. La mayoría de las entidades prefieren cobrar algo antes que nada. El que no se resuelve es el que se eterniza, como bien señaló el informe de RDI.
Qué hacer hoy mismo
Abrí la app del banco o la tarjeta, mirá exactamente cuánto debés y a qué tasa. Después llamá y pedí una simulación de plan de pago. Cada día que pasa sin actuar, la deuda se pone más pesada. No es agradable, pero ignorarlo es peor.