Milei, la excepción: los presidentes de Latinoamérica que felicitaron a Lula
Mientras la mayoría de los mandatarios de la región enviaron saludos y hablaron de integración, el presidente argentino se mantuvo en silencio. Qué dijeron los líderes latinoamericanos tras la reelección de Lula.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil generó una ola de felicitaciones de casi todos los presidentes de América Latina. El único que brilló por su ausencia fue Javier Milei, quien no emitió ningún mensaje público reconociendo el triunfo del líder del PT.
Desde México hasta Chile, pasando por Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú, los mandatarios de la región destacaron la importancia de respetar el resultado electoral, fortalecer la integración económica y avanzar en agendas comunes como la protección de la Amazonía y la lucha contra el crimen organizado.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue una de las primeras en reaccionar: “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!”. En Cuba, Miguel Díaz-Canel felicitó a Lula y subrayó que su victoria garantiza la continuidad de un camino de “paz, soberanía y justicia social”, además de ratificar la voluntad de trabajar por mayor integración latinoamericana.
Uno de los gestos más comentados fue el del presidente chileno José Antonio Kast, de clara orientación de derecha. Kast mantuvo una conversación telefónica con Lula y luego escribió: “Chile y Brasil tienen mucho futuro en común”. Señaló que buscó avanzar en integración económica y en el combate conjunto al crimen organizado, a pesar de haber mostrado cercanía con Jair Bolsonaro durante la campaña.
En Colombia, Abelardo de la Espriella, quien había apoyado públicamente a Bolsonaro, reconoció el triunfo de Lula y llamó a respetar la voluntad popular. “Ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños. ¡DECIDE LA GENTE!”, escribió, y agregó que ambos países se necesitan mutuamente más allá de las diferencias ideológicas. Puso el foco en la lucha contra el narcoterrorismo, la minería ilegal y la protección de la Amazonía.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, recordó los lazos históricos y definió a ambos países como “vecinos y hermanos” unidos por desafíos comunes. Daniel Noboa, desde Ecuador, también envió sus felicitaciones y destacó que “nuestra región tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos”.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, reafirmó la voluntad de fortalecer la alianza estratégica, la integración y el desarrollo sostenible de la Amazonía compartida, en vísperas del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
En la Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue una de las voces más efusivas. Felicitó tanto al pueblo brasileño como a Lula y comparó la jornada electoral con un “17 de Octubre electoral”, destacando la capacidad del dirigente brasileño para movilizar sentimiento y sentido en su séptima elección presidencial.
Fuera de la región, China y el senador estadounidense Bernie Sanders también expresaron su reconocimiento. El primero reafirmó el interés en profundizar la relación bilateral; el segundo destacó el compromiso histórico de Lula con los trabajadores y la democracia.
El silencio argentino
Hasta el momento de esta publicación, la Casa Rosada no había emitido ninguna felicitación oficial. El contraste es evidente: mientras casi todos los presidentes de la región, independientemente de su signo político, priorizaron la relación de Estado con el mayor socio comercial de la Argentina, Milei optó por el silencio.
Desde el punto de vista económico, Brasil representa más del 15% de las exportaciones argentinas y es socio clave en cadenas de valor industriales, energéticas y de infraestructura. La ausencia de un mensaje de reconocimiento no solo es un gesto político, sino que también genera incertidumbre sobre el futuro de la relación bilateral en un momento en que ambos países enfrentan desafíos macroeconómicos y productivos.
Los mensajes de la región dejan en claro que, más allá de las diferencias ideológicas, la mayoría de los gobiernos prioriza la estabilidad de los vínculos comerciales, la integración productiva y la cooperación en temas como la Amazonía y la seguridad regional. Argentina, por ahora, queda como la excepción en un continente que apuesta a mantener el diálogo con Brasil.