Economía

El Gobierno resignará 4,7 puntos del PBI en recaudación por cambios tributarios

Según un informe, las modificaciones impulsadas desde fines de 2023 implican una reducción acumulada de casi 5 puntos del PBI en tributos nacionales a lo largo de los cuatro años de gestión. Qué significa esto para el bolsillo, la presión impositiva y la sostenibilidad fiscal.

Publicado el 23 de agosto de 2026, 13:05 hs

Superávit en julio: qué significa el ajuste fiscal para tu bolsillo

El Gobierno nacional resignará casi 5 puntos del PBI en recaudación tributaria a lo largo de sus cuatro años de gestión, según un informe que analiza las modificaciones introducidas desde fines de 2023.

El costo fiscal acumulado de los cambios en los principales tributos nacionales ascendería a 4,7% del PBI entre 2023 y 2027. Esto equivale a una rebaja estructural de la presión impositiva que, si bien alivia al sector privado, plantea interrogantes sobre cómo se compensará esa menor recaudación sin comprometer el equilibrio fiscal.

Desde la asunción de Javier Milei, se avanzó en rebajas de impuestos como Ganancias (con modificaciones en el mínimo no imponible y deducciones), una baja gradual de las retenciones a las exportaciones y ajustes en otros tributos como el IVA en ciertos sectores. El informe, publicado por Ámbito Financiero, detalla que estas medidas se acumulan a lo largo del mandato.

¿Qué significa para el bolsillo del contribuyente?

Para el asalariado medio y las PyMEs, la baja en Ganancias representa un alivio concreto: más dinero en el sueldo de bolsillo y menos carga sobre las empresas que contratan. Sin embargo, el beneficio no es uniforme. Quienes están por encima de los umbrales más altos seguirán sintiendo una presión elevada en comparación con estándares regionales.

En el caso de las exportaciones, la reducción de retenciones busca mejorar la competitividad del campo y la industria, algo que debería traducirse en mayor ingreso de dólares. Pero el fisco pierde una fuente de recursos que históricamente fue fácil de cobrar.

El desafío de la sostenibilidad fiscal

La gran pregunta que deja el informe es cómo se financia esa renuncia fiscal. Hasta ahora, el superávit primario se logró principalmente por el lado del gasto: recortes fuertes en obras públicas, transferencias y subsidios. Si la recaudación cae de manera estructural, el ajuste tendrá que continuar por el mismo lado o compensarse con mayor crecimiento que amplíe la base imponible.

Martín Arrieta, redactor de economía de Revista Análisis, advierte que "cuando el Estado decide bajar impuestos sin bajar el gasto de forma equivalente, tarde o temprano aparece la brecha". En este caso, la gestión parece apostar a que el crecimiento y la formalización compensen parte de la pérdida. La historia argentina muestra que esa apuesta no siempre sale como se espera.

Impacto en decisiones de inversión y ahorro

Para el inversor, una menor presión tributaria es una buena señal en el margen. Menos impuestos sobre las ganancias y las herencias (si se avanzara en ese sentido) pueden alentar a repatriar capitales o a invertir en el país en lugar de dolarizar todo. Pero el efecto será limitado si no viene acompañado de reglas estables y previsibilidad macroeconómica.

El riesgo país y la cotización de los bonos soberanos ya incorporan parte de estas expectativas. Si el mercado percibe que la baja de impuestos es creíble y está acompañada de disciplina fiscal, el costo de financiamiento del Estado puede bajar. Si, en cambio, se interpreta como un recorte de recursos sin contrapartida, puede generar ruido en los mercados.

Escenarios hacia adelante

Con el año 2026 avanzado, el Gobierno enfrenta la recta final de su mandato con un esquema tributario más liviano que el que recibió. Lograr que esa rebaja sea sustentable dependerá de dos variables clave: contener el gasto público en términos reales y generar un crecimiento genuino que amplíe la base de contribuyentes.

Para el lector común, el mensaje es mixto: pagás menos en algunos impuestos, pero el Estado sigue necesitando recursos. Si no los obtiene por la vía tributaria, los buscará por inflación, endeudamiento o recortes que, eventualmente, pueden terminar afectando servicios o transferencias.

En criollo: bajar impuestos es popular y, en teoría, pro-crecimiento. Pero solo funciona si se baja el gasto en la misma proporción. De lo contrario, solo se posterga el problema fiscal. Los próximos meses dirán si esta reestructuración tributaria fue un cambio estructural o un alivio temporario pagado con ajuste en otro lado.

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