Economía

El boom de las pizzas y empanadas low cost: quiénes manejan las principales cadenas

Con la caída del poder adquisitivo, las cadenas de pizzas y empanadas baratas se expanden a través de franquicias low cost. Repasamos quiénes están detrás de Big Pizza, Brozziano, Solo Empanadas y Tomasso, y qué significa esto para tu bolsillo.

Publicado el 16 de agosto de 2026, 12:00 hs

El boom de las pizzas y empanadas low cost: quiénes manejan las principales cadenas
El Cronista — General

El fenómeno no es nuevo, pero se está acelerando. Con la inflación que no afloja y los sueldos que no alcanzan, cada vez más argentinos optan por una pizza o una docena de empanadas low cost en lugar de salir a comer a un restaurante o pedir delivery premium. Las cadenas que apuestan a precios bajos, locales chicos y producción centralizada están comiéndose el mercado.

El modelo es claro: locales de 35 a 40 metros cuadrados, inversión inicial entre 15 mil y 50 mil dólares, poca gente trabajando en cada punto de venta y todo lo que se puede producir en una fábrica central para bajar costos. Según la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias, este formato low cost ya representa el 33% del sistema de franquicias.

Big Pizza: el que más crece

Fundada en 2018, ya tiene 280 locales repartidos en casi todo el país. Este año planea abrir otros 80 después de haber sumado 60 en 2025. Tienen fábrica propia en Ciudadela y venden alrededor de 20 millones de empanadas por año. En Buenos Aires operan con locales de take away chiquitos; en el interior, algunos puntos son más grandes.

Desde la empresa cuentan que la gente tiene menos plata pero los locales se sostienen bien. Están captando segmentos que antes no consumían este tipo de producto. Para vos, eso significa que cada vez es más fácil y barato resolver una comida sin cocinar.

Brozziano: de Pizza Gigante a low cost

Nació en 1999 como Pizza Gigante y en 2017 se reconvirtió. Hoy tiene 56 locales (6 propios y el resto franquicias), casi todos en Capital Federal, y planea duplicar la cantidad en los próximos dos años llegando al Gran Buenos Aires. Su planta en Pompeya produce 3 millones de empanadas por mes y tiene capacidad para duplicar.

Cada local vende en promedio 40 mil empanadas al mes. Los dueños explican que al ser low cost no dependen tanto del estado general de la economía porque captan a gente que antes no consumía empanadas o pizzas con tanta frecuencia.

Solo Empanadas y sus marcas asociadas

Uno de los pioneros del segmento. Nació a fines de los ’90, creció con producción centralizada y franquicias, y luego sumó Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas. Llegó a tener más de 160 franquicias. Sin embargo, a fines de julio Divaflo SRL (la empresa que las agrupa) pidió concurso preventivo. La caída del consumo afecta incluso a los formatos más económicos, aunque siguen teniendo una ventaja competitiva.

Tomasso: el take away de barrio que escaló

Con más de 17 años, empezó como pizzería de barrio en 2007 y siempre apostó a locales exclusivos para llevar. Hoy tiene más de 70 sucursales en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa.

Qué significa esto para tu plata

Cuando el poder adquisitivo cae, la gente no deja de comer afuera: baja el ticket. Estas cadenas lo entienden y por eso crecen. Para tu bolsillo, la noticia es que tenés más opciones accesibles para resolver una comida sin gastar de más.

Ojo igual: precio bajo no siempre es sinónimo de calidad. Como dice uno de los empresarios del sector, “va a quedar el que tenga mejor calidad”. Antes de convertirte en cliente habitual, probá y compará. Muchas veces pagás poco pero terminás comprando más seguido, lo que al final del mes puede sumar.

Si estás pensando en emprender, el formato low cost de franquicias de comida es uno de los que requiere menor inversión inicial en el rubro gastronómico. Pero como siempre, el éxito depende de la ubicación, el control de costos y la disciplina.

El fenómeno tiene historia: Ugi’s en los ’80, El Noble Repulgue después de 2001, y ahora esta nueva ola. Mientras la economía no repunte fuerte, es probable que sigan abriendo locales. Para el consumidor común, al menos por ahora, significa más alternativas baratas para llevar algo rico a casa sin romper el presupuesto.

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