Economía

Bausili admitió que la economía crece más lento de lo esperado: el costo del estrés postraumático

El presidente del BCRA reconoció que la actividad avanza a solo 2% anual y que el "miedo" por crisis pasadas frena inversión y consumo. Qué significa esto para el bolsillo de las familias y las PyMEs.

Publicado el 15 de agosto de 2026, 11:50 hs

El Gobierno habilitó créditos en dólares para empresas: bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció este viernes en Mendoza lo que muchos venían sintiendo en el día a día: la recuperación económica va más lenta de lo que el Gobierno esperaba. "La economía crece despacio, en torno al 2% anual, mucho más despacio de lo que nos gustaría", dijo durante un encuentro con empresarios organizado por la Bolsa de Comercio local.

La frase no es menor. Después de un primer semestre marcado por la licuación de ingresos y la caída abrupta de la actividad, el oficialismo confiaba en que la segunda mitad del año mostraría una reactivación más clara. Los datos, sin embargo, muestran otra cosa: el consumo sigue deprimido, la inversión productiva no despega y las expectativas siguen siendo predominantemente negativas.

Bausili puso el dedo en una herida que viene de lejos: el "miedo o estrés postraumático" que, según él, domina las transiciones en Argentina. Después de décadas de crisis, devaluaciones, cepos e inflación crónica, tanto empresas como familias optan por estrategias defensivas. En lugar de invertir o consumir, se protegen. Asumen costos extra (dólares debajo del colchón, stocks mínimos, postergación de proyectos) para no quedar expuestos a la próxima turbulencia.

Ese comportamiento, explicó, es uno de los principales obstáculos para que el ahorro privado se transforme en crédito productivo. "Queremos que el ahorro de los argentinos se canalice en el sistema financiero para que haya crédito disponible", señaló en sintonía con el ministro Caputo. El problema es que los bancos "no están desesperados por prestar" y que la nueva norma que les permite destinar hasta el 15% de los depósitos en dólares a créditos para exportadores sigue siendo restrictiva.

El impacto en el bolsillo de la gente

Para las familias, este crecimiento magro al 2% anual significa que la recuperación del salario real va a ser más lenta de lo esperado. Si la economía no tira con fuerza, las empresas van a seguir cuidando costos y postergando contrataciones. El empleo asalariado registrado ya muestra signos de estancamiento y la informalidad sigue siendo el refugio de muchos.

Para las PyMEs, el mensaje es aún más preocupante. El "estrés postraumático" del que habló Bausili se traduce en falta de crédito a tasas razonables, tarifas de servicios que siguen ajustándose y una demanda interna que no repunta. Muchas están operando con capacidad ociosa, pero no se animan a ampliar producción porque no ven horizonte claro de ventas.

Los empresarios mendocinos presentes en el evento no se guardaron las quejas: distorsión de tasas, presión impositiva alta y pérdida de competitividad frente a Chile y Brasil. Reclamos que se repiten en casi todas las provincias con industria y turismo.

¿Qué viene ahora?

Bausili aseguró que habrá más desregulación para mejorar la competitividad y que habrá dólares suficientes para enfrentar cualquier adversidad de cara a las elecciones de 2027. Dijo también que en esta mayor libertad "algunos se pueden ir mucho más fuertes para arriba y otros mucho más fuertes para abajo".

Esa última frase es reveladora. Resume la apuesta del Gobierno: dejar que el mercado seleccione ganadores y perdedores con menos intervención estatal. El problema es que, en un país con la estructura productiva desequilibrada que tenemos, esa selección suele terminar concentrando todavía más el ingreso y dejando fuera a buena parte de la cadena de valor industrial y de servicios.

Desde la perspectiva del empleo y la distribución, un crecimiento de 2% anual no alcanza para revertir los daños del ajuste. La pregunta que queda flotando es si este ritmo lento es solo una transición dolorosa o si estamos consolidando un modelo que crece poco, con poca industria y con un mercado interno debilitado.

Mientras tanto, las familias siguen administrando el día a día con ingresos que todavía no recuperan el poder de compra perdido. Y las PyMEs, que son las que más empleo generan, esperan que el crédito prometido llegue de verdad y que el "estrés postraumático" no termine siendo una excusa para justificar resultados magros.

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