Se trata del alivio judicial por YPF que el Gobierno aprovechó en cadena nacional el 29/3/2026, pero que no alcanza para reencauzar la macro: la nota de Perspectiv@s señala que la inflación núcleo sigue en 3% mensual, lo que mantiene la incertidumbre sobre expectativas y poder adquisitivo (Perspectiv@s, 29/3/2026).
¿Por qué las señales oficiales no alcanzan?
Vemos que en las últimas semanas el Gobierno acumuló hitos formales —ganar una elección, aprobar un presupuesto, pagar deuda en dólares y compras de divisas— y aun así la economía real no reacciona con fuerza (Perspectiv@s, 29/3/2026). La explicación reside en la diferencia entre señales nominales y tensiones reales: una inflación núcleo de 3% mensual (Perspectiv@s, 29/3/2026) erosiona ingresos reales rápidamente y complica decisiones de flujo de caja. Además, tasas reales altas y un tipo de cambio real apreciado encarecen capital de trabajo y limitan la renovación de stocks y crédito para pymes. Desde nuestra lente, la confianza no se construye solo con cumplimiento contable; exige recomposición de ingresos y señales claras de protección del empleo para contener la caída de la demanda interna.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
En el corto plazo la combinación de inflación persistente y tasas restrictivas presiona márgenes empresariales y empleo. Cuando la nota habla de cierres, suspensiones y recortes, se refiere a decisiones que muchas firmas toman por liquidez y no por expectativas abstractas (Perspectiv@s, 29/3/2026). El riesgo es que la corrección tardía amplifique el daño: una política que sostenga ajuste fiscal vía recortes salariales o previsionales amplificará la caída de la demanda agregada y acelerará la pérdida de puestos de trabajo. Observamos además que la paciencia social es finita: el horizonte electoral de 2027 (Perspectiv@s) añade presión política y puede convertir ajustes técnicos en decisiones con alto costo distributivo. Por eso la calibración debe priorizar la protección del empleo y de los ingresos reales mientras se ordenan cuentas.
¿Qué puede forzar una corrección y cuándo ocurriría?
Perspectiv@s identifica tres factores que pueden forzar un giro: un shock energético prolongado, tensiones financieras por crédito y deuda en pesos, y el desgaste social ante la ausencia de mejoras tangibles (Perspectiv@s, 29/3/2026). El primero es material: un invierno con escasez de GNL o precios internacionales más altos obligaría a recomponer subsidios o trasladar costos a tarifas, con efecto inflacionario y fiscal. El segundo es monetario: si la apreciación real y las tasas elevadas empiezan a impedir la renovación de deuda privada y pública en pesos, la rueda financiera se tensa. El tercero es político: la erosión de la paciencia puede transformar la demanda por alternativas antes de lo previsto. La experiencia del «TMAP» previo a elecciones muestra que postergar correcciones suele hacerlas más caras.
Qué debería hacer el Gobierno según nuestra mirada
Apoyamos una consolidación fiscal que no se financie con recortes previsionales ni salariales y exigimos medidas productivas y progresivas para proteger empleo e industria. En concreto, proponemos: condicionar incentivos y premios a la preservación de empleo; líneas de crédito a tasa real negativa para capital de trabajo de pymes; y acuerdos tarifarios que mezclen moderación nominal con transferencias focalizadas a hogares vulnerables. Estos pasos deben combinarse con gestión cambiaria que evite apreciaciones reales prolongadas y con un calendario fiscal creíble. La alternativa —seguir esperando a que la macro se acomode sola— corre el riesgo de profundizar la desindustrialización y la pérdida de empleos formales. Es hora de recalibrar sin sacrificar salarios ni jubilaciones y con políticas productivas que sostengan el tejido económico.