Un barrendero de la Ciudad de Buenos Aires cobra $1.150.099 de sueldo básico en febrero de 2026, según las escalas del convenio colectivo 40/89. Un recolector de residuos gana $1.161.181. Un chofer de camión recolector llega a $1.259.262. Hace cinco años, esos mismos puestos pagaban entre $45.000 y $55.000. La diferencia no es que los barrenderos se volvieron ricos: es que el peso se volvió confeti.
Esos números sirven para dos cosas. Primero, para entender que cuando escuchás “sueldo millonario” ya no significa lo mismo que en 2020. Segundo, como termómetro brutal de tu propia situación: si tu sueldo no llegó a 7 cifras, perdiste contra la inflación acumulada de estos años. Punto.
¿Qué dice ese sueldo sobre la inflación real?
Un básico de $1,15 millones suena impresionante hasta que lo ponés en perspectiva. Según datos del INDEC, la inflación acumulada entre febrero 2021 y febrero 2026 supera el 2.000% (proyección basada en inflación promedio mensual del período). Un sueldo que se multiplicó por 23 apenas cubrió esa suba de precios.
El barrendero de 2026 no compra 23 veces más cosas que el de 2021. Compra aproximadamente lo mismo, o un poco menos si consideramos que algunos productos (alquileres, servicios, tecnología) subieron por encima del promedio. Los sueldos corrieron detrás de los precios, no adelante.
Esto importa para vos porque es la misma lógica que aplica a tu salario. Si en 2021 ganabas $50.000 y hoy ganás $800.000, técnicamente tu sueldo se multiplicó por 16. Pero la inflación se multiplicó por 20. Perdiste.
¿Cómo impacta esto en tus decisiones financieras?
Cuando los sueldos básicos llegan a $1 millón, las referencias mentales que usabas hace años dejaron de servir. “Ahorrar $10.000 por mes” ya no es un objetivo razonable: con $10.000 comprás menos de lo que comprabas con $500 en 2020. Tenés que recalibrar.
La regla sigue siendo la misma: ahorrar al menos el 10% de tu ingreso neto. Si ganás $1 millón, son $100.000 mensuales. Si ganás $500.000, son $50.000. El porcentaje se mantiene, los números absolutos se vuelven grotescos.
Y el destino de ese ahorro también tiene que cambiar de escala. Un plazo fijo de $50.000 rinde menos de $5.000 mensuales (con tasa de 3,5% mensual). Es insignificante. Para que el rendimiento tenga sentido, necesitás volúmenes más grandes o plazos más largos. O, directamente, dolarizar: con U$S 100 mensuales en un año juntás U$S 1.200, que a $1.100 por dólar son $1.320.000. Eso sí se siente.
¿Qué hacés con esta información?
Usá estos sueldos como benchmark informal. Si trabajás en servicios (seguridad, limpieza, logística, gastronomía) y tu básico está por debajo de $1 millón, estás en la parte baja de la pirámide salarial urbana. No es juicio de valor, es dato. Y te sirve para negociar aumentos o para saber si te están pagando competitivamente.
Si cobrás más de $1,5 millones, estás en el tercio superior de los asalariados formales argentinos (según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, el salario mediano del aglomerado Buenos Aires ronda los $900.000 en diciembre 2025). Ahí la prioridad no es llegar a fin de mes, es hacer que ese ingreso rinda en el tiempo: dolarizar, fondos comunes, CEDEARs, lo que ya hemos cubierto antes.
Y si estás por debajo de $800.000, la prioridad es otra: aumentar ingresos (cambio de laburo, capacitación, segunda fuente) antes que obsesionarte con inversiones. Porque con $700.000 mensuales, después de gastos básicos, no te queda mucho para invertir. Y el 10% de $700.000 invertido al 3% mensual te da $21.000 de ganancia: no cambia tu vida.
La foto completa
Los barrenderos porteños cobran $1,15 millones porque el peso vale cada vez menos. Punto. No hay misterio. La inflación convirtió lo que antes era un sueldo de $50.000 en un sueldo de $1.000.000, pero el poder de compra es equivalente.
Para vos, la conclusión es simple: si tu sueldo no creció en esa proporción, perdiste terreno. Y si creció, no te hagas ilusiones: seguís en el mismo lugar que antes, solo que con más ceros en el recibo.
La estrategia sigue siendo la de siempre: ahorrar en dólares (porque el peso va a seguir perdiendo valor), usar instrumentos formales (porque ARCA está mirando), y no dejarte deslumbrar por números grandes. Un millón de pesos hoy es lo que $50.000 era hace cinco años. Nada más, nada menos.