Las tasas en pesos se desplomaron: las Lecaps de corto plazo rinden alrededor de 25% TNA y los plazos fijos bancarios están por debajo del 27% anual, según Ámbito.

¿Qué explican estas bajas de tasas?

La caída de rendimientos responde a una combinación de menor demanda de dinero, señales de enfriamiento de actividad y aumento de la morosidad, según el informe de la city publicado por Ámbito. Las Lecaps con vencimiento en abril rinden 25% TNA, las de mayo y junio están entre 26,7% y 27,4% TNA y los plazos más largos rondan 28,5% TNA (fuente: Ámbito). Además, el artículo destaca que la demanda de pesos en marzo marcó mínimos desde la salida de la convertibilidad (fuente: Ámbito), lo que es una comparación temporal relevante: no es solo una corrección semanal sino parte de una dinámica de desdolarización incompleta. En ese marco, los estrategas advierten que las tasas reales se ubican en terreno negativo, lo que reduce el incentivo a conservar activos en pesos y complica el proceso de remonetización (fuente: Ámbito).

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Para los inversores institucionales la lectura es doble. Por un lado, la compresión de tasas alivia el costo financiero de la economía en el corto plazo; por otro, erosiona la demanda por pesos y eleva el riesgo de que la autoridad monetaria deba recurrir a medidas no ortodoxas para sostener la plaza. Los analistas citados prefieren volver a bonos CER, como el TZX26 que captura hasta la inflación de abril (fuente: Ámbito), y miran con favor algunos dólar linked. En particular, el D30A6 muestra un tipo de cambio implícito de 1.401 pesos que lo hace competitivo frente a Lecaps de plazo similar (fuente: Ámbito). Los estrategas de mercado también señalan que la relación riesgo-retorno de bonos de tasa fija es menos atractiva a niveles de tasas cercanos al 2% en la comparación internacional que toman como referencia (Proficio, citado por Ámbito), lo que empuja flujos hacia instrumentos atados a inflación o dólar.

¿Qué deben hacer los inversores en pesos?

Pese a la tentación de plazos fijos por su liquidez, la combinación de tasas nominales en baja y tasas reales negativas favorece posiciones en instrumentos que protejan contra inflación y riesgo cambiario. Los bonos CER vuelven a ser la recomendación predominante por su indexación a precios; el TZX26 y otros papeles que cubren la inflación reciente sobresalen por ofrecer protección real en un contexto donde la desaceleración inflacionaria puede tardar más de lo esperado (fuente: Ámbito). Los dólar linked también aparecen como alternativa para quienes quieren exposición a una mejora del tipo de cambio implícito, aunque demandan convicción sobre la política cambiaria. En cambio, los bonos de tasa fija pierden atractivo relativo según varios houses consultadas (fuente: Ámbito). Para carteras conservadoras, es imprescindible evaluar liquidez y vencimientos ante una posible reprecificación si la política macro cambia.

Qué señales debe mirar el mercado

El punto central es político-económico: la remonetización sostenible requiere tasas reales positivas y credibilidad en la política fiscal y monetaria. Entre las señales a seguir están: 1) acciones del BCRA sobre tasas de referencia y swap de reservas; 2) cualquier medida que implique financiamiento directo o encubierto del Tesoro por parte del banco central; 3) cambios en el esquema de restricciones que puedan impactar la brecha cambiaria. Si el BCRA acumula reservas de forma transparente y sin financiar al Tesoro, esa agenda ayuda a sostener la demanda por pesos; en caso contrario, aumentará la preferencia por activos dolarizados. En resumen: para invertir en pesos hoy conviene priorizar protección contra inflación y riesgo cambiario, y monitorear la postura del banco central y la evolución del déficit fiscal antes de aumentar duración en instrumentos de tasa fija.