La mora está en niveles que no se veían desde 2019 y coincide con créditos que hoy tienen TNA promedio entre 115% y 120%, y CFT que en muchos casos supera 200% anual (iProfesional). En bancos la mora se aproxima al 9% y en algunas billeteras virtuales llega al 27% de la cartera, mientras que el universo fintech registra más de 6 millones de deudores, la mitad informales (iProfesional). Este dato obliga a preguntarse si las tasas empujan la mora o si la mora obliga a mantener tasas elevadas.

¿Qué muestran los números?

Los datos claros ayudan a entender la magnitud del problema. Según iProfesional, la TNA promedio en créditos está entre 115% y 120% y el CFT suele exceder 200%, llegando a 300% en algunos casos señalados por el artículo (iProfesional). La tasa de referencia de política del Banco Central se ubica alrededor del 28% TNA y las tasas pasivas en plazos fijos tradicionales rondan 23% TNA, cifras que quedan cercanas a la inflación estimada para el año en 30% (iProfesional). En paralelo, la morosidad en bancos está cerca del 9% y en algunas plataformas no bancarias alcanza 27% (iProfesional).

Estos números muestran una brecha grande entre lo que cobran los prestatarios y la tasa de política, lo que sugiere que los bancos y fintech están incorporando primas por riesgo, costos operativos, impuestos y la mora esperada. Además, el artículo cita al BCRA al indicar que el aumento de la morosidad correlaciona con la suba de tasas registrada desde abril del año pasado hasta octubre, con un rezago de 3 a 6 meses (BCRA citado por iProfesional).

¿Tasas altas empujan la mora o la mora sube las tasas?

La respuesta no es unívoca: hay un círculo vicioso. Por un lado, cuanto más cara es la deuda, mayor es la cuota mensual y menor la probabilidad de pago puntual, especialmente para hogares con ingresos reales en caída. Economistas citados en la nota —como José Bano y Sebastián Menescaldi— explican que los deudores suelen fijarse en la cuota y no en la tasa, y que el aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo comprimen el excedente disponible (iProfesional).

Por el otro lado, cuando la morosidad crece las entidades necesitan recuperar pérdidas y trasladan ese costo a nuevas tasas activas. Marcelo Bastante y otros analistas explican que la tasa activa incorpora fondeo, encajes, impuestos, costos operativos y la provisión por mora, de modo que mayores niveles de mora elevan la tasa exigida a nuevos clientes (iProfesional). Además, la política monetaria que prioriza tasas altas para contener el tipo de cambio obliga a mantener márgenes, según la nota. En síntesis, las tasas elevadas agravan la capacidad de pago de los deudores y la mayor mora refuerza la necesidad de tasas altas: un loop que sólo se interrumpe con mejoras en empleo, salarios reales o alivios específicos en costos de crédito.

Qué puede hacer tu bolsillo

Primero, para quien ya tiene deuda: comparar CFT es esencial; una diferencia aparente de pocos puntos de TNA puede traducirse en cientos de miles de pesos en el saldo final. No destinar más del 30% del ingreso neto a cuotas sigue siendo una regla prudente de bolsillo y evita entrar en espirales de mora (recomendación práctica). Si la deuda es muy cara (CFT cerca o por encima de 200%), evaluar refinancing o consolidación sólo si realmente baja el CFT y no suma comisiones que empeoren el resultado.

Para quien tiene ahorros: mantener parte del ahorro en dólares o instrumentos indexados sigue siendo la opción conservadora recomendada por nuestra columna, y usar plazos fijos digitales o UVA como estacionamiento según horizonte y liquidez resulta razonable frente a la alta volatilidad del crédito (coherente con posiciones previas). Evitar nuevos créditos no bancarios sin leer el CFT y verificar cláusulas de ajuste y débito automático. Finalmente, si se depende de fintech, recordar que ese universo tiene mayor morosidad (hasta 27%) y mayor proporción de trabajadores informales entre los deudores, lo que aumenta el riesgo de imprevistos en pagos (iProfesional).