La foto es clara: cuando más argentinos llegan justos a fin de mes, aumentan los préstamos por tarjetas y billeteras y también la morosidad. Según datos del Banco Central, en diciembre de 2025 la morosidad en tarjetas fue de 8,9% (BCRA), contra 8,4% en noviembre y 1,7% en diciembre de 2024. Ese deterioro del riesgo empuja a los prestamistas a subir las tasas.

Qué está pasando con el crédito

El BCRA registró que en el último período de 2025 los préstamos personales crecieron 1,4% real sin estacionalidad y las financiaciones con tarjeta avanzaron 0,8% real; en términos interanuales, los préstamos personales acumulan una suba real del 35,9% (BCRA). Es decir: la demanda de crédito para consumo sube y, al mismo tiempo, sube la proporción de cuentas que entran en mora.

Esa combinación explica por qué las entidades —bancos grandes, bancos chicos y billeteras digitales— están cobrando tasas cada vez más altas. El BCRA revela CFT que van del orden del 300% al 400% anual en algunos bancos líderes, y que pueden llegar al 1.500% anual en bancos pequeños y financieras (BCRA). En práctica, eso equivale a cargos mensuales por encima del 8%.

El caso práctico que se viralizó

iProfesional tomó un ejemplo concreto: un combo de McDonalds listado en Mercado Pago a $17.900. Si se financia a 12 meses sin tarjeta, la TEA que aparece en la simulación es de 112,8% y el total a devolver asciende a $38.090, según la nota (iProfesional). En otras palabras, por financiar un consumo de 17.900 se termina pagando más de otro combo como interés.

Para comparar con la macroeconómica: la inflación fue 2,9% en enero (INDEC) y acumuló 31,5% en todo 2025 (INDEC). Un plazo fijo tradicional que paga 25% TNA (aprox. 2% mensual según oferta bancaria) queda muy atrás frente a estos costos del crédito. Eso no hace al alto costo menos real: endeudarse a plazos largos con tasas de fintech puede ser más caro que el producto o servicio comprado.

Por qué suben tanto las tasas

Vemos tres razones principales: 1) más morosos obliga a cobrar un premio por riesgo; 2) las fintech y billeteras prestan sin garantías ni historial de cobro estable, por eso cargan un sobreprecio; y 3) impuestos y costos operativos elevan el costo total del crédito, como señalan analistas citados en la cobertura (iProfesional y BCRA). Todo junto se traslada al consumidor.

Opciones para el lector

  1. Evitar cuotas largas para compras pequeñas: si el interés implícito es alto (TEA > 50% o CFT > 300% anual), conviene no financiar el consumo. Preferimos pagar de contado o reducir la compra.

  2. Si necesitás crédito, comparar: bancos grandes suelen cobrar menos que billeteras o financieras chicas; fijarse CFT y condiciones de prepagos. Vigilar el scoring y buscar opciones con garantía o mejores tasas.

  3. Para proteger ahorro: mantener parte en dólares y priorizar canales formales y documentación. Para objetivos de preservación del poder de compra en pesos, preferir instrumentos indexados por inflación (uvas, bonos ajustados) antes que plazos fijos tradicionales (ver posiciones previas).

  4. Si ya estás endeudado: priorizar pagar tarjetas y créditos con mayor TNA/CFT. Negociar refinanciaciones a plazos cortos y documentadas.

Conclusión práctica

Las tasas que cobran billeteras y fintech ya no son un detalle: en algunos casos transforman un gasto chico en uno mucho más caro. No es solo cuestión de precio sino de riesgo y costo de oportunidad. Preferimos prudencia: no financiar consumos cotidianos a 12 meses con TEA de tres cifras, mantener parte del ahorro en dólares, y usar instrumentos en pesos indexados cuando la meta es protegerse de la inflación. Si hay dudas, comparar CFT y documentar operaciones antes de cerrar un crédito.