En enero de 2026 el consumo de carne vacuna cayó a 47,9 kilos per cápita al año, el nivel más bajo desde 2005, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra, enero 2026). Ese dato concentra dos fuerzas: un salto en precios que empuja a familias a cortar consumo y una pérdida de poder adquisitivo que afecta con más intensidad a los ingresos más bajos.
Qué dicen las cifras y por qué importan
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) registra un aumento de precio de 4,9% en enero de 2026 (variación mensual), por encima del 2,9% del IPC general medido por el Indec en el mismo mes (Indec e IPCVA, enero 2026). Al mismo tiempo, la producción mostró una contracción interanual del 10,0% en enero, con un total de 239.000 toneladas res con hueso (Ciccra, enero 2026). Además, el consorcio ABC anticipa un faltante de 200.000 toneladas para 2026 si continúan las tendencias actuales (consorcio ABC, 2026 proyectado).
En lo laboral, la comparación entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 muestra que el poder de compra del salario promedio registrado se redujo: según Ripte, el salario mensual pasó de $447.079 a $1.633.547 y, con los precios de la carne citados, la cantidad de kilos que puede comprarse cayó de 123 kg a 108 kg en ese periodo (Ripte; cifras citadas en la nota, diciembre 2025). El análisis de la gerencia de estudios económicos del Banco Provincia suma contexto: entre 2023 y 2025 los salarios cayeron 1,5% en términos reales y, usando la nueva canasta del IPC, el deterioro llega a 6,7% (Banco Provincia, 2023-2025).
Qué implica para los hogares
La suba fuerte de ciertos cortes y la caída del ingreso disponible —que según Empiria está casi 4% por debajo de diciembre de 2023 después de pagar servicios— empujan a cambios concretos en la canasta familiar (Empiria, diciembre 2025). Los hogares de menores ingresos sostienen el impacto con más esfuerzo: trabajan más horas o recortan consumo de bienes de primera necesidad.
Opciones prácticas para el consumidor
- Sustituir cortes y proteínas: elegir cortes económicos (muslo, zancarrón, paleta) o alternar con pollo, pescado en oferta y legumbres. Es menos glamoroso, pero mantiene proteínas y reduce el gasto.
- Comprar por volumen y congelar: aprovechar ofertas por kilo y fraccionar en casa para usar según necesidad.
- Planificar y aprovechar cuotas sin interés y descuentos puntuales en supermercados y carnicerías; siempre leer la letra chica.
- Buscar mercados de proximidad o cooperativas que ofrecen mejores precios por compra comunitaria.
Opciones para quien ahorra o administra ingresos
- Proteger el poder de compra: diversificar el ahorro entre instrumentos ajustados por inflación (UVA o similares) y alternativas dolarizadas formales. Esto es coherente con priorizar canales formales y diversificación.
- Evitar soluciones informales con riesgo legal o de mercado; operar por homebanking y comparar tasas (nuestro consejo previo sobre plazo fijo se mantiene: comparar condiciones y considerar opciones ajustadas).
- Si se planifica gastos grandes, aprovechar instrumentos que permitan mantener poder de compra en el mediano plazo.
Pros y contras rápidos
- Sustituir cortes reduce gasto inmediato pero puede implicar menor satisfacción y requiere ajustar recetas.
- Comprar por volumen y congelar ahorra dinero pero exige capacidad de pago inicial y freezer.
- Dolarizar ahorros protege frente a inflación y devaluación, pero conlleva riesgo cambiario regulatorio y requiere usar canales formales.
Recomendación y pasos concretos
Vemos una combinación de oferta más ajustada y pérdida de ingreso real que probablemente mantenga la presión sobre precios. Para el día a día, priorizar sustitución de cortes, compra por volumen y planificación de menús. Para el ahorro y la protección del poder adquisitivo, priorizar la diversificación en instrumentos formales: combinar plazos en homebanking con alternativas ajustadas por inflación o dolarizadas según la situación personal. No es el momento de soluciones improvisadas; conviene comparar, leer condiciones y, sobre todo, priorizar liquidez si los ingresos son volátiles.
En resumen: ajustar la canasta para el corto plazo y proteger el poder de compra con una estrategia de ahorro diversificada y formal para el mediano plazo. Eso es lo que se puede hacer hoy para no perder terreno ante una carne más cara y salarios que no recuperan poder adquisitivo.