La morosidad de los créditos hipotecarios ajustados por UVA alcanzó 1,4% en febrero de 2026, marcando el sexto mes consecutivo de suba, según iProfesional (03/05/2026). Este dato resume el problema: una línea que históricamente mostró la menor mora dentro del sistema empezó a registrar aumentos sostenidos y ya está por encima de su referencia del año previo.
¿Qué significa que suba la mora en los créditos UVA?
Que la mora suba en un segmento tradicionalmente “pagable” es una señal práctica sobre el deterioro del flujo de ingresos familiares. iProfesional reporta que la mora fue 0,9% en febrero de 2025 y que el piso histórico rondaba 0,3%, por lo que el 1,4% de feb-2026 representa un salto relevante en términos relativos. La mecánica de los préstamos UVA —indexación a un índice que baja la deuda en UVA pero aumenta la cuota en pesos— hace que la carga mensual crezca cuando sube la inflación. Si el salario o los ingresos no acompañan, el equilibrio se rompe y aparecen atrasos.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El aumento de la mora en los hipotecarios se suma a señales más amplias del sistema: iProfesional reporta morosidad de tarjetas en 10,6% y de créditos personales en 13,7%. Aunque los hipotecarios siguen en niveles absolutos más bajos, la tendencia al alza puede endurecer condiciones de crédito. Los bancos pueden elevar requisitos de scoring, pedir mayor cuota inicial o encarecer spreads para nuevas hipotecas. Para la oferta inmobiliaria, una restricción de crédito implica menor demanda financiada y presión sobre precios a futuro. Es una señal temprana, no un colapso inmediato, pero obliga a recalibrar riesgos tanto para prestatarios como para entidades financieras.
¿Qué puede hacer quien ya tiene una hipoteca UVA?
Primero, revisar el presupuesto y calcular cuánto aumentó la cuota en pesos los últimos 12 meses; no es recomendable adivinar. Mantener o armar un colchón de 3–6 meses de cuotas reduce la exposición a shocks de ingreso (coherente con nuestra recomendación de fondo de emergencia). Priorizar el pago de deudas caras —tarjeta y préstamos personales— reduce la probabilidad de caer en mora en la hipoteca. Consultar con el banco para opciones de reprogramación, refinanciación o periodos de gracia puede ser útil; pedir propuestas por escrito y comparar. Evitar decisiones impulsivas como vender activos en mal momento o cancelar la hipoteca a pérdida sin analizar costos de oportunidad.
Recomendaciones concretas para el ahorro y el crédito
- Fondo de emergencia: asegurar 3–6 meses de gastos esenciales, preferentemente en instrumentos que preserven poder de compra (dólares o activos indexados) para cubrir cuotas imprevistas. 2) Priorizar el pago de deudas caras: tarjetas y personales suelen tener mora más elevada y costosa (según iProfesional 10,6% y 13,7%, respectivamente). 3) Reservar parte del ahorro en dólares o instrumentos UVA-indexados como cobertura parcial frente a inflación y variaciones de cuota. 4) No tomar decisiones por pánico: la mora hipotecaria sigue baja en términos absolutos (1,4%), pero la tendencia exige prudencia. Finalmente, monitorear la serie de morosidad mes a mes y las condiciones de mercado; si la subida continúa, conviene evaluar alternativas concretas con un plan de caja claro y simple.