El Banco Central registró un aumento neto de reservas de u$s957 millones entre enero y marzo, pero según el informe de la consultora Quantum Finanzas u$s947 millones —el 99%— se explican por la revalorización de activos (principalmente el oro), y las intervenciones cambiarias del BCRA aportaron apenas u$s10 millones al alza.
¿Qué pasó realmente con las compras del BCRA?
Vemos una diferencia entre flujo y stock: durante el primer trimestre el BCRA compró u$s4.386 millones en el mercado, pero esa entrada bruta no se tradujo en acumulación neta porque parte significativa se usó para afrontar compromisos externos, según Quantum Finanzas. El informe detalla destinos como pagos de deuda pública, obligaciones con el FMI, cancelación de pasivos con el Banco de Basilea y amortizaciones de instrumentos como los Bopreales. El resultado es que del aumento contable de u$s957 millones, solo u$s10 millones provienen de la mecánica cambiaria neta. Esa distinción es clave: comprar dólares y reutilizarlos inmediatamente para pago de pasivos no mejora la posición líquida frente a shocks. Además, la formación de activos externos del sector privado siguió siendo relevante, con compras netas de alrededor de u$s2.200 millones mensuales en el trimestre, nivel inferior al observado en la previa de las elecciones de 2025, según el mismo informe.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Las reservas son el termómetro de la sostenibilidad cambiaria y, en este caso, el termómetro muestra una mejora aparente por valuación más que por acumulación genuina. El comercio exterior registró un superávit de u$s5.710 millones entre enero y marzo (exportaciones por u$s20.150 millones e importaciones por u$s14.440 millones), pero la cuenta corriente mostró un déficit de u$s1.122 millones, explicado sobre todo por pagos de intereses de deuda por u$s3.666 millones, turismo y consumos en el exterior por u$s2.560 millones y giro de dividendos por u$s983 millones, según Quantum Finanzas. Los inversores institucionales miran la composición de las reservas: si la mejora depende de revalorizaciones y no de dólares líquidos, la percepción de riesgo-country no mejora y la presión sobre el tipo de cambio puede persistir. Por eso respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente, no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y viene acompañada de anclas fiscales e independencia del BCRA.
¿Es sostenible este esquema hacia adelante?
El informe proyecta un segundo trimestre algo más favorable por la liquidación del agro, pero advierte que en la segunda mitad del año la oferta estacional de dólares se reducirá, lo que obligaría a depender de deuda, IED y financiamiento privado. La cuenta capital y financiera mostró un saldo positivo de u$s1.132 millones en el trimestre, impulsada por liquidación de deuda corporativa y provincial y aumento de depósitos, pero esa entrada es volátil y condicionada a confianza. Si la política fiscal no ajusta el déficit, si el BCRA sigue fungiendo como caja del Tesoro o si la demanda de atesoramiento privado se acelera, las reservas líquidas volverán a quedar expuestas. La lección histórica es clara: acumulaciones aparentes que esconden financiamiento encubierto son frágiles y terminan alimentando la incertidumbre y la brecha cambiaria.
Qué significa esto para ahorristas y para la política pública
Para quienes ahorran en pesos o en activos dolarizados, la conclusión práctica es que la mejora contable de reservas no elimina riesgos cambiarios si las compras del BCRA se usan para pago de pasivos. El mercado seguirá monitorizando flujos: la persistencia de compras brutas del BCRA (u$s4.386 millones en el trimestre) frente a aportes netos nulos envía señales mixtas. La política pública debe priorizar transparencia en la composición de las reservas, la separación clara entre las funciones del BCRA y las necesidades del Tesoro, y anclas fiscales que reduzcan la necesidad de financiamiento externo frecuente. Sin esas condiciones, lo que hoy aparece como acumulación puede transformarse mañana en mayor volatilidad y más controles, exactamente lo que ya vimos en episodios previos de la historia argentina.