Las reservas brutas del Banco Central cayeron u$s871 millones el 16 de marzo y quedaron en u$s44.788 millones, el mayor retroceso diario desde el 30 de enero, según informó Ámbito. Este dato resume la jornada: cuatro sesiones consecutivas de drenaje y una posición neta que, según el economista Federico Machado, se ubica en -u$s1.831 millones.

¿Qué pasó con las reservas y por qué?

Vemos que la caída no fue solo por intervenciones en el mercado de cambios. El BCRA compró u$s50 millones en el Mercado Libre de Cambios, pero fuentes oficiales dijeron a Ámbito que la entidad tuvo que afrontar pagos a organismos internacionales por cerca de u$s450 millones. Además, el diario reportó una pérdida por caída de cotizaciones cercana a u$s100 millones. En lo que va del año la entidad acumuló variaciones por unos u$s3.448 millones (según Ámbito). Es decir, la menor posición bruta a u$s44.788 millones se explica por una combinación de salidas por deuda y movimiento de precios, no solo por ventas operativas del Central.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

El contexto operativo muestra señales contradictorias. El dólar mayorista retrocedió $4 y cerró en $1.396, ubicándose 16,9% por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.632,48 (según Ámbito). En el contado se operaron más de u$s370,9 millones y las operaciones totales de la jornada sumaron u$s897 millones, lo que demuestra liquidez intradía, pero no resiliencia de reservas. Al mismo tiempo el dólar blue volvió a superar al MEP y quedó casi $30 por encima del oficial (según Ámbito), una señal de presión sobre la brecha. Cuando las reservas netas son negativas, cualquier choque externo o salida de capital puede traducirse rápidamente en tensiones cambiarias.

¿Qué dirán los mercados?

Los inversores ven tres riesgos claros: la cadencia de pagos a organismos, la volatilidad cambiaria y la opacidad sobre la composición de las reservas. El mercado de futuros opera con precios que sitúan al mayorista en $1.410 a fin de marzo, según la misma cobertura de la jornada, lo que refleja expectativas de ligera depreciación. Con reservas netas en negativo (-u$s1.831, según Federico Machado), la percepción de riesgo soberano puede aumentar si no hay comunicación clara. Los fondos internacionales y operadores domésticos evalúan la capacidad de la autoridad monetaria para sostener bandas, evitar financiamiento implícito al Tesoro y mantener una política creíble.

Qué debería hacer el BCRA y el Gobierno

Mantenemos la postura: respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. El BCRA debe publicar con mayor detalle los movimientos extraordinarios y la composición de las reservas brutas y netas. El Tesoro, por su parte, tiene que explicar la calendarización de pagos con organismos multilaterales y las fuentes de financiamiento alternativas. A corto plazo, la prioridad es evitar uso discrecional de reservas que deteriore la expectativa cambiaria; a mediano plazo, coordinar una regla fiscal que reduzca la necesidad de intervenciones. Sin transparencia y reglas claras, cada caída de reservas será interpretada por los mercados como un aumento de riesgo, con costos en tasa y brecha cambiaria.