El nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta un dólar mayorista para fin de año en $1.707 y registra una inflación mensual de 2,7% para febrero, según el propio informe del BCRA. Ese dato sintetiza la tensión: inflación alta en el corto plazo, cotización del tipo de cambio aún contenida y compras de reservas que los mercados miran con lupa.

Qué dice el REM y los números clave

El REM, recopilado entre el 25 y 27 de febrero y con 46 participantes, muestra una mediana de tipo de cambio de $1.429 para marzo y $1.452 para abril, mientras que proyecta $1.707 para diciembre (según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central). El informe señala una inflación mensual estimada de 2,7% para febrero y 2,5% para marzo; el IPC Núcleo fue proyectado en 2,5% para febrero. En términos de cotización real, el BCRA reporta que el dólar mayorista está hoy en $1.407, lo que implica una baja acumulada de 3,4% en 2026, en línea con la percepción de que la depreciación será moderada (datos: REM y cotización mayorista reportada por el BCRA). Estas cifras muestran una City que espera más inercia inflacionaria que devaluatoria en los próximos meses.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Los números del REM y los precios futuros reflejados en Matba‑Rofex (por ejemplo, $1.433,5 para fin de marzo y $1.498 para fin de mayo) dan la idea de un mercado que apuesta a una devaluación gradual, no abrupta. La banda máxima de flotación, que hoy llega a $1.616 según los parámetros del BCRA (ajustada por inflación t‑2), actúa como ancla y reduce la presión inmediata sobre la cotización. Sin embargo, el choque internacional —la guerra en Medio Oriente y el alza de precios del petróleo— puede alterar ese equilibrio: mayores tasas globales y salida de capitales aumentan el riesgo de demanda de divisas. Además, el REM marca una devaluación anual esperada de 17,9% interanual, un número relevante para quienes evalúan rendimientos y cobertura cambiaria (datos: REM y Matba‑Rofex).

¿Son sostenibles las compras del BCRA?

El BCRA informó compras netas por cerca de u$s3.000 millones desde el 5 de enero y una última compra de u$s124 millones en el día mencionado; las reservas brutas alcanzan u$s45.825 millones (datos oficiales del BCRA). Respaldamos la acumulación de reservas solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y exigimos transparencia sobre compras y emisiones. La sostenibilidad depende de tres preguntas que hoy carecen de respuesta pública completa: 1) ¿están las compras totalmente financiadas por oferta privada de divisas (exportaciones, capitales) o hay intervención fiscal detrás?; 2) ¿se están esterilizando estas compras o se traducen en expansión de base monetaria?; 3) ¿existe un calendario y reglas claras para la gestión de reservas? Sin información pública y verificable, la acumulación puede convertirse en una esperanza vulnerable ante shocks externos.

Qué deberían exigir los mercados y los ciudadanos

Los mercados exigirán —y la sociedad debería pedir— transparencia inmediata: desglose diario de compras, origen de las divisas, montos esterilizados y reglas de intervención. Además, la coherencia macro exige que la política fiscal no dependa del BCRA para financiar déficits. Si las compras son genuinas y están esterilizadas, fortalecen el colchón ante fugas; si no, son maquillaje que puede terminar en una corrección abrupta. Pedimos independencia efectiva del Banco Central y metas comunicadas claramente: un régimen de bandas inteligible, comunicación sobre la estrategia frente al conflicto internacional y una hoja de ruta fiscal que reduzca la necesidad de financiamiento inorgánico. Sin esas condiciones, la tranquilidad que muestran hoy las encuestas puede evaporarse al primer shock externo.