El relevamiento de consultoras que publica el Banco Central (REM) proyecta una inflación de marzo de 3,0% mensual y una inflación núcleo de 2,9% mensual, mientras sitúa la inflación anual de 2026 en 29,1%, según el informe publicado el 8 de abril por el BCRA. El REM también ubica el tipo de cambio promedio en $1.420 para abril y en $1.700 para el cierre de 2026, con una variación interanual esperada de 17,4% (REM del Banco Central). Estas cifras son la brújula que usan los mercados; conviene leerlas con atención.
¿Qué dicen las cifras sobre la inflación y la tasa de interés?
Las consultoras que participan del REM proyectan una secuencia mensual de desaceleración: 3,0% en marzo, 2,6% en abril y 2,3% en mayo, para llegar a 2,0% en junio y julio y 1,8% en agosto-septiembre, según el REM del BCRA. La previsión anual subió 3,1 puntos respecto del relevamiento anterior hasta 29,1% (REM del BCRA). En paralelo, la TAMAR de bancos privados prevista para abril es 26,8% TNA, con 23,4% para diciembre (REM del BCRA). Comparando bases homogéneas, una inflación anual proyectada de 29,1% frente a una TAMAR de 26,8% implica una tasa de interés real negativa cercana a -2,3 puntos porcentuales, si se mantienen esas referencias. Esa diferencia impacta los incentivos al ahorro en pesos y la cobertura de pasivos de corto plazo.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La proyección cambiaria del REM —$1.420 promedio en abril y $1.700 a fin de año— se combina con una expectativa de variación interanual del 17,4% (REM del BCRA). Si se cruzan esas cifras con la inflación anual proyectada de 29,1% (REM), el peso estaría apreciándose en términos reales en torno a 9,7 puntos porcentuales (29,1% inflación anual menos 17,4% de ajuste cambiario), lo que reduce la competitividad exportadora en ausencia de aumentos de productividad. El REM también prevé un superávit comercial anual de US$ 14.114 millones, con exportaciones por US$ 93.235 millones e importaciones por US$ 79.121 millones (REM del BCRA). Esa combinación —tipo de cambio moderado y superávit proyectado— sugiere que las expectativas incorporan un rol activo del BCRA para contener la depreciación. Para los inversores, una tasa real negativa y un dólar que no acompaña la inflación constituyen señales mixtas que suelen generar mayor prima de riesgo si las autoridades no explicitan la estrategia.
Riesgos fiscales, reservas y qué debería exigir el mercado
El REM pronostica además un resultado fiscal primario con superávit de $16,0 billones para 2026 y un crecimiento real del PIB de 3,3% para el año (REM del BCRA). Esas estimaciones fiscales y de crecimiento condicionan la sostenibilidad de la política monetaria. Desde la perspectiva de política económica, la pregunta central es quién absorbe la discrepancia entre inflación y tipo de cambio: si lo hace el Banco Central mediante intervención cambiaria, la acumulación de reservas puede ser legítima, pero exige transparencia. Reforzamos la posición editorial previa: respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro. Sin datos públicos sobre compras netas, vencimientos y contrapartes, los mercados interpretan la intervención como riesgo fiscal implícito.
Las cifras del REM no son malas en sí mismas, pero combinadas pueden generar tensión. Un dólar que sube 17,4% interanual mientras la inflación proyectada es 29,1% produce pérdida de competitividad; una TAMAR de 26,8% TNA frente a 29,1% anual implica tasas reales negativas; y un superávit comercial proyectado de US$ 14.114 millones no exonera a la política de explicar mecanismos. El INDEC informará el dato oficial de inflación el 14 de abril (INDEC), y la comparación entre el dato efectivo y las expectativas será la prueba de fuego para las decisiones del BCRA y del Tesoro. Exigimos que las autoridades publiquen con detalle las operaciones de mercado abierto y el origen de fondos para cualquier aumento de reservas: sin eso, la acumulación corre el riesgo de ser percibida como financiamiento encubierto y de aumentar la prima de riesgo que tanto se dice querer reducir.