La planta y las personas

En la planta de Quilmes en Zárate la noticia es concreta y dura: la dotación pasará de 260 a 80 empleados y el esquema de producción se reducirá de tres turnos a uno (según iProfesional, 24/2/2026). Para cada trabajador despedido esto significa pérdida de ingreso, de acceso a obra social y mayor precariedad familiar. Vemos a familias que dependen de salarios estables y a proveedores locales que perderán demanda directa.

Los números que explican la decisión

La empresa y la comisión interna atribuyen el ajuste a una caída del 45% en las ventas respecto de 2025 (según iProfesional). Además, el informe del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (CIEN), sobre la base de estadísticas del INDEC, registra un aumento de las importaciones de cerveza del 293% en el primer trimestre de 2025 (CIEN sobre base INDEC, citado por iProfesional). Estos tres datos —reducción de plantilla, caída de ventas y salto de importaciones— dibujan el mapa inmediato del ajuste.

Un problema que no es solo de Quilmes

Quilmes no opera en un vacío. El medio que difundió la noticia recuerda que la industria opera en promedio con apenas 53,8% de su capacidad instalada, y sectores como el automotor rondan el 31% (según iProfesional). Al mismo tiempo, el INDEC publicó una desocupación de 6,6% para el tercer trimestre de 2025, pero los analistas advierten que en los últimos dos años se perdieron alrededor de 200.000 puestos informales, principalmente en industria (según iProfesional y datos del INDEC citados en el informe). Es decir, la estabilidad aparente del empleo formal oculta una transformación preocupante del mercado laboral.

¿Qué está empujando la crisis industrial?

Hay al menos tres factores combinados: una retracción del consumo que reduce la demanda doméstica; una apertura de importaciones que intensifica la competencia de productos más baratos; y presiones de costos que erosionan márgenes. El caso de Quilmes se enmarca además en un debate político más amplio sobre si sostener empleos industriales merece restricciones a la apertura comercial o si la prioridad es el acceso de consumidores a productos baratos. Ese debate es legítimo, pero no puede ignorar el costo social de la desindustrialización.

Distribución: quién gana y quién pierde

La dinámica actual redistribuye renta desde trabajadores y proveedores locales hacia importadores y cadenas de comercialización que se benefician de precios externos. Los ajustes vía retiros voluntarios o suspensiones descargan el ajuste sobre el empleo y sobre la demanda interna. Observamos también un efecto indirecto sobre las mujeres: la pérdida de ingresos masculinos en ramas manufactureras suele trasladar mayor carga de cuidados y ajuste del presupuesto al trabajo no remunerado, que recae desproporcionadamente en mujeres.

Qué políticas serían coherentes con la prioridad de proteger salarios y empleo

No proponemos sostener empresas ineficientes por decreto. Pero sí defendemos políticas activas que limiten el daño social y permitan la reconversión productiva: regulación temporal y focalizada de importaciones para evitar avalanchas disruptivas; crédito a tasa subsidiada para la línea productiva local; contratos de relocalización y capacitación para los trabajadores afectados; y compras públicas que prioricen producción nacional competitiva. Además, es clave consolidar salarios y proteger poder adquisitivo mediante la integración de bonos al básico y medidas que sostengan la operación del comercio y del empleo registrado.

Cierre: equilibrio entre mercado y política industrial

El cierre parcial de la planta de Quilmes en Zárate es un botón de muestra de un problema más amplio. La competitividad genuina se construye con productividad, inversión y una regulación inteligente del comercio, no solo con bajar salarios. Necesitamos políticas que protejan el empleo de calidad sin aislar al país del mundo, y que transformen crisis en oportunidad para modernizar capacidades productivas y sostener la demanda interna. Ese es el desafío urgente para no convertir casos puntuales en tendencia estructural.