En marzo de 2026 los haberes que se liquidan reflejan acuerdos heterogéneos: algunos sectores sólo consolidan valores previos, otros aplican pequeños tramos y unos pocos mantienen básicos altos. Por ejemplo, los bancarios aplicaron la cláusula de actualización por el IPC de enero y alcanzan un salario inicial bruto de $2.125.068,44 (según Ámbito, 28/2/2026), mientras que los aceiteros tienen un básico de $2.344.000 vigente desde el 1° de enero (según Ámbito, 28/2/2026). Al mismo tiempo, el peón rural registrado percibe un salario mensual de $1.000.908,10 (según Ámbito, 28/2/2026). Estos números muestran la coexistencia de pisos relevantes y múltiples convenios todavía expuestos a sumas no remunerativas y revisiones posteriores.
¿Qué cambios habrá en marzo y a quiénes alcanzan?
En marzo se abonan haberes que en muchos casos replican lo pactado en febrero o consolidan tramos anteriores. El sector bancario actualizó por el IPC de enero (+2,9%) y sitúa el salario inicial en $2.125.068,44 (Ámbito, 28/2/2026). UOCRA trasladó a los obreros de la construcción un tramo del 1,8% que se aplicó sobre salarios de febrero (Ámbito, 28/2/2026). Camioneros recibieron un 1% sobre el básico y un bono anual de $210.000 (Ámbito, 28/2/2026). En otros casos, como empleados de comercio, los valores en marzo son los mismos que en febrero, con dos sumas no remunerativas que suman $100.000 mensuales (Ámbito, 28/2/2026). Es clave notar que varias mejoras siguen siendo no remunerativas, lo que limita su incidencia sobre jubilaciones y contribuciones.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino y el poder adquisitivo?
Observamos un patrón dual: aumentos formales pero parciales que no necesariamente recuperan poder de compra frente a la inflación acumulada. Sectores con incrementos acumulados —por ejemplo, la metalurgia con un 14% aplicado entre octubre y marzo (Ámbito, 28/2/2026)— mejoran bases salariales, pero muchas ramas siguen pagando sumas no remunerativas o tramos pequeños (p. ej. camioneros 1%, UOCRA 1,8%). Esto significa que la demanda interna se sostiene sólo en parte; donde los básicos son más altos (aceiteros $2.344.000; bancarios $2.125.068,44) la capacidad de consumo es mayor, mientras que en ramas con básicos alrededor de $1.000.000 o menos la sensibilidad frente a suba de alimentos y servicios es inmediata (Ámbito, 28/2/2026). Si la política pretende recuperar demanda, consolidar remunerativos y fortalecer empleo es indispensable.
¿Qué deberían hacer las políticas públicas para acompañar estas paritarias?
Desde nuestra perspectiva, la prioridad es consolidar salarios sin desactivar el empleo. Eso implica: a) promover que las sumas no remunerativas se integren al básico cuando haya capacidad fiscal y negociación paritaria (evita pérdida de derechos y mejora jubilaciones); b) complementar paritarias con políticas activas: crédito productivo dirigido, incentivos a la producción nacional y capacitación laboral para elevar productividad; c) evitar que la moderación salarial sea la única vía para competitividad: el salario es también demanda agregada. En la práctica, eso significa articular el Ministerio de Trabajo con Industria y el sistema financiero para sostener la producción y empleo, y revisar la carga de aportes cuando la consolidación al básico sea el objetivo. Mantener esta postura es coherente con nuestra línea: consolidar salarios y proteger empleo para sostener movilidad social y la demanda interna.
En síntesis, marzo trae una foto heterogénea: aumentos presentes pero fragmentados, con algunos sectores protegidos y otros aún vulnerables. Para que estas mejoras no se diluyan, necesitamos transformarlas en derechos durables y políticas productivas que permitan que salarios más altos sean compatibles con más y mejor empleo.