Dos bancos —Banco Provincia y Credicoop— comenzaron a ofrecer créditos hipotecarios “sin UVA”: las cuotas no ajustan por inflación, pero llegan con tasas nominales anuales variables altas (TNA 39,17% en Banco Provincia y TNA 38,41% en Credicoop) según el informe publicado por iProfesional el 19/3/2026.

¿Qué ofrecen exactamente estos créditos sin UVA?

Ambas líneas son para plazos largos (hasta 20 años/240 cuotas en el caso del Banco Provincia) y eliminan el ajuste por UVA sobre el capital, es decir la cuota no sube automáticamente por el índice de precios. En el ejemplo oficial del Banco Provincia, un préstamo de $100.000 a 20 años tiene una cuota inicial de $2.849,50 (ejemplo en sitio web citado por iProfesional, 19/3/2026). El monto máximo del Provincia se anuncia hasta el equivalente a u$s250.000 (iProfesional, 19/3/2026); Credicoop publica un tope en pesos de $200.000.000, aproximadamente u$s140.000 al tipo de cambio vigente (iProfesional, 19/3/2026). Los bancos fijan además límites de capacidad de pago: Provincia admite relación cuota/ingreso máxima del 40% y Credicoop limita al 25% del ingreso neto (iProfesional, 19/3/2026).

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

El regreso del crédito hipotecario fue notable en 2025: se otorgaron alrededor de 44.000 préstamos para vivienda por un total estimado de u$s3.300 millones, el mejor registro desde 2018 (iProfesional, 19/3/2026). Ese dinamismo ayudó a reactivar ventas; ahora la aceleración reciente de la inflación generó un enfriamiento y abrió espacio para alternativas sin UVA. La novedad tiene dos efectos prácticos: para el tomador, ofrece previsibilidad frente a saltos del índice de precios (no habrá ajuste UVA), pero para el mercado implica menor atractivo si la cuota inicial resulta muy alta respecto a otras ofertas indexadas. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires lanzó una línea en UVA+7,5% con subsidio que deja cuotas estimadas en $80.000 por cada $10 millones financiados (Banco Ciudad, comunicado citado por iProfesional, 19/3/2026), una referencia de costo diferente.

¿Conviene tomar uno hoy?

No hay una respuesta única: depende del perfil y expectativas de inflación. Las tasas indicadas son TNA (tasa nominal anual) y además son variables, ligadas a referencias como plazo fijo promedio o Badlar (según cada banco, iProfesional, 19/3/2026). Si esperamos que la inflación futura sea mayor que la tasa real implícita, una hipoteca indexada (UVA u otro ajuste) puede ser menos costosa en términos reales; si la preocupación es evitar saltos de capital indexado, el producto sin UVA da certidumbre de capital nominal. Desde nuestras lentes: comparar el CFT real (total costo financiero) y no solo la TNA; evitar comprometer más del 25–30% del ingreso disponible; y tener en cuenta que estos productos exigen ingresos formales y comprobables (requisito explícito en ambos bancos, iProfesional, 19/3/2026). No tomar deuda si hay duda sobre la capacidad de pago ante suba de tasas.

Nuestra recomendación práctica: qué hacer y cómo compararlos

Vemos tres pasos concretos: 1) Antes de pedir turno, formalizar ingresos y reunir documentación: bancos piden relación de dependencia, autónomos o monotributo (iProfesional, 19/3/2026). 2) Simular con CFT y escenario de inflación: pedir al banco la planilla de amortización, el CFT y simular al menos tres escenarios (inflación baja, media, alta). 3) Mantener parte del ahorro en dólares o instrumentos indexados (nuestro posicionamiento previo) para cubrir imprevistos o anticipos; evitar usar todos los dólares para cubrir hipoteca en pesos. Si la cuota inicial resulta muy alta (comparar con 25%–30% del ingreso neto), conviene esperar o aumentar el ahorro inicial. En resumen: son una alternativa válida para quien prioriza quitar la indexación, pero requieren comparar costos totales y formalizar la situación antes de firmar. (Fuentes: iProfesional, 19/3/2026; sitios oficiales de bancos citados en la nota).