El BCRA presentó el 10/3/2026 el mecanismo llamado Cobro por Transferencia: obliga a que el pago de cuotas se haga por transferencias con un cargo de 0,6% por operación y limita los intentos a uno inicial más dos reintentos a las 48 y 96 horas (según Ámbito, 10/3/2026). Esa frase resume lo esencial: el cambio busca mayor seguridad pero introduce costos y fricciones que, según las fintech, pueden encarecer y achicar el acceso al financiamiento.
¿Qué cambia con el Cobro por Transferencia?
El nuevo esquema exige consentimiento explícito, notificaciones previas antes de cada débito y la posibilidad de cancelar la autorización en cualquier momento, además de vincular la cuenta de desembolso con la de débito (Ámbito, 10/3/2026). En la práctica hay tres cambios concretos: 1) un costo adicional de 0,6% por operación que puede sumarse al CFT; 2) limitación técnica de intentos —uno inicial y hasta dos reintentos a las 48 y 96 horas— que reduce la ventana de cobranza; 3) restricción a cuotas iguales durante la vida del préstamo, con lo que se pierden productos con cuotas crecientes, tasas variables o ajustes por cambios impositivos (Ámbito, 10/3/2026). Además, las empresas no tendrán acceso al saldo de la cuenta, lo que obliga a reintentos ciegos y puede incentivar comportamientos oportunistas como dejar la cuenta sin fondos en los días de reintento. Desde la experiencia del usuario, más pasos administrativos (consentimiento y notificaciones) aumentan la fricción y la probabilidad de abandonos.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Las fintech advierten que mayores costos operativos y nuevas barreras en la originación pueden traducirse en menos crédito o en préstamos con CFT más alto para el usuario final (Ámbito, 10/3/2026). El contexto agrava esa preocupación: según un informe de Quantum Finanzas, la tasa de préstamos personales fue de 6,3% mensual efectiva y la tasa pasiva TAMAR promedio del trimestre fue 3,8% mensual efectiva, mientras que la inflación mensual promedio alcanzó 1,9% (Quantum Finanzas, 2026). Cuando las tasas reales pasan a ser positivas y superan la evolución del salario real, la capacidad de pago se deteriora; Quantum muestra además que la actividad económica creció 11,9% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 pero el empleo formal privado cayó 2,9%, cerca de 170.000 puestos perdidos (Quantum Finanzas, 2026). En ese marco, un cargo extra por operación y límites de cobranza pueden aumentar el costo del crédito o empujar a las entidades a volver a requerir documentación formal, cerrando el acceso que las fintech habían abierto a trabajadores informales.
Qué podés hacer con tus ahorros y tus créditos
Primero: leer antes de autorizar. Si la fintech o el banco incorporan el cargo de 0,6% al CFT, exigí el detalle por escrito; si no está claro, no firmes el débito automático. Segundo: priorizar liquidez y protección frente a inflación: mantené parte del ahorro en dólares y otra parte en instrumentos indexados, como venimos recomendando en notas previas (posicion editorial, 2026). Tercero: evitá créditos con CFT alto; compará ofertas y pedí simulaciones que incluyan comisiones y cargos por operación. Cuarto: si la empresa ofrece descuento en nómina, evaluá el impacto neto —la Ley de Modernización Laboral habilita descuentos de salario para cuotas (art. 36), pero sin un tope claro, así que mirar fondo líquido y costos es clave. Por último, considerá alternativassimples: pagar cuotas manualmente si conviene, mantener un fondo de emergencia en moneda dura para cubrir dos o tres cuotas, y revisar trimestralmente el estado del mercado y la morosidad.
En resumen, la medida apunta a reducir fraude en la cobranza, pero no ataca el problema principal que suele originar la mora: tasas reales altas y pérdida de empleo. Para el ahorrador y el tomador de crédito, la regla práctica sigue siendo la misma: proteger la liquidez, exigir transparencia en el CFT y no asumir que una herramienta regulatoria que promete seguridad será gratis.