Arranque con el dato
Desde las elecciones de octubre las acciones argentinas muestran un avance acumulado del 53% (según Ámbito citando a Head Wealth Management Research en Balanz), pero el S&P Merval sigue 13% por debajo del máximo de enero de 2025: 2.035 puntos contra 2.344 entonces (según la misma nota). En contraste, la renta fija en dólares ya superó los niveles de comienzos de 2025: los bonos soberanos suben 22,4% y los corporativos 9,0% (fuente: Ámbito/Balanz). El Banco Central inició el año comprando u$s1.158 millones en enero y u$s747 millones en los primeros diez días de febrero, un ritmo que los analistas consideran consistente con un programa de acumulación de reservas (Ámbito/Balanz).
Contexto inmediato y diagnóstico
La divergencia entre acciones y bonos —y entre el Merval y los mercados regionales— no es meramente estadística. Una hipótesis plausible es que el ‘trade’ electoral local arrancó antes y dejó a las acciones relativamente ‘adelantadas’, mientras que los vecinos recién se acoplaron tras sus procesos electorales de 2025. Además, la composición sectorial del Merval y la heterogeneidad del crecimiento complican la lectura: el informe cita que el PBI del tercer trimestre de 2025 estuvo 1,3% arriba del de 2023, con servicios +1,4% y bienes -2,4% (Ámbito/Balanz). Esa dispersión limita la recuperación sincronizada de las ganancias corporativas, condición necesaria para que el índice suba por fundamentos y no sólo por compresión del riesgo país.
El detrás de escena: reservas y credibilidad cambiaria
La acumulación de reservas del BCRA aparece como el factor local más relevante para explicar la diferencia de desempeño. Compras sostenidas pueden bajar expectativas de depreciación, comprimir el riesgo país y reducir tasas de mercado, lo que tarde o temprano debería favorecer a las acciones. Aquí coincidimos con el diagnóstico de mercado: las compras recientes (u$s1.158M en enero y u$s747M en los primeros 10 días de febrero, según Ámbito/Balanz) son un catalizador necesario.
Pero no todos los caminos llevan a la estabilidad. Debemos preguntar cómo se financian esas compras y si existe independencia operativa del Central. Si la acumulación viene acompañada de expansión monetaria no esterilizada o de compras condicionadas a necesidades fiscales, el efecto puede ser temporal y crear expectativas inflacionarias. Por eso nuestra posición es consistente: respaldamos que el BCRA acumule reservas pero advertimos que no debe transformarse en financiamiento encubierto del Tesoro.
Implicancias para inversores y sectores
Desde el punto de vista inversor, la lectura es de selectividad y paciencia. El informe menciona que los sectores ganadores recientes fueron intermediación financiera, minería, turismo y agro, mientras que construcción, industria y comercio quedaron rezagados (Ámbito/Balanz). Eso implica que la recuperación del Merval ‘por fundamentales’ requiere una mejora en resultados corporativos que todavía no es homogénea.
Para quien busca exposición en acciones locales, recomendamos dos ideas: (1) priorizar empresas con dólares operativos o exposición a commodities, que se benefician directamente de la normalización del riesgo país; (2) mantener coberturas en instrumentos como CER cortos y monitorizar el ritmo de acumulación de reservas y su impacto en tasas reales. Esto es coherente con posiciones recientes donde respaldamos coberturas en CER cortos condicionadas a que el BCRA no financie al Tesoro.
Qué monitorear y riesgos
Tres métricas son claves para evaluar si la acumulación de reservas será creíble y sustentable: compras netas del BCRA (en dólares), variación de la base monetaria y cualquier operación que implique transferencia directa o indirecta de recursos al Tesoro. Además, conviene observar reservas netas de libre disponibilidad (netas de swaps y compromisos) y la evolución del riesgo país en días y semanas.
El riesgo principal es político: si la acumulación se usa para dar aire fiscal sin límites legales o sin esterilización adecuada, la mejora en activos financieros puede revertirse rápido. En el mejor de los escenarios, con compras sostenidas y reformas que mejoren la confianza, el Merval podría volver a los máximos de 2025 —el informe estima un retorno en dólares cercano a 15% desde niveles actuales—. Sin embargo, requiere paciencia y verificación de la calidad de las reservas acumuladas.
Cierre y postura
Vemos al tipo de cambio como termómetro y coincidimos en que la acumulación de reservas es un catalizador necesario para que las acciones argentinas se beneficien del viento regional. Respaldamos ese objetivo siempre que se implemente con reglas claras, transparencia y garantías de que el BCRA no se convierte en financista encubierto del Tesoro. Monitorear la financiación de las compras será, en los próximos meses, la mejor forma de distinguir un rally sustentable de otro puramente táctico.