La pobreza medida por ingresos bajó del 29,8% al 28,2% entre el segundo semestre de 2024 y el segundo semestre de 2025, según el INDEC, lo que en términos oficiales representa 2,8 millones de personas que habrían salido de la condición de pobreza. Sin embargo, esa cifra no incorpora otras carencias clave —salud, hábitat, acceso a servicios públicos, ni el peso creciente de las tarifas— y por eso la reducción no se percibe en los bolsillos.
Desfase entre la estadística y el bolsillo
La estadística de pobreza por ingreso sigue siendo útil, pero incompleta. La canasta básica total que fija el umbral oficial no incorpora con suficiente peso los servicios que se llevaron una parte creciente del ingreso disponible tras la quita de subsidios. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, una familia necesitó $183.410 en dic-2025 solo para energía, transporte y agua, un 31% más que un año antes y con incrementos extremos en 2024 (IIEP-UBA). El Observatorio de la Deuda Social de la UCA estima que, si se ponderara la canasta según los gastos reales, el umbral estaría entre $1,9 millones y $2 millones, no en $1,5–$1,6 millones. Además, la cobertura del Salario Mínimo Vital y Móvil cayó de 27,3% a 25,5% de la CBT entre dic-2024 y dic-2025, lo que indica que el piso salarial compra menos servicios básicos (según datos citados por el INDEC y análisis del Observatorio UCA).
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Los efectos son claros en consumo, empleo y mercado de alquileres. El desempleo llegó a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un aumento de más de un punto respecto al mismo período de 2024, lo que implicó aproximadamente 200.000 personas desempleadas adicionales (INDEC). La informalidad laboral subió de 36,1% a 36,3% entre esos trimestres, reforzando la relación entre precariedad y pobreza. En el frente del consumo, las ventas minoristas disminuyeron 5,2% interanual en dic-2025 y mantuvieron la caída en feb-2026 (-5,6%), según CAME; alimentos y bebidas bajaron 8,7% en el mismo lapso. Entre dic-2024 y dic-2025 los alquileres escalaron entre 70% y 120% según estadísticas oficiales, y la encuesta de Inquilinos Agrupados muestra que 89,6% ajustó gastos y 61,4% no llega a cubrir cuatro comidas diarias.
Trabajo, género y precarización
La pobreza contemporánea está fuertemente ligada a la estructura del empleo. La politóloga Daniela Maciel, de Futuros Mejores, resume que la precarización laboral es una causa directa de la pobreza actual: menos horas estables, más multitarea y salarios más bajos reducen la capacidad de satisfacer necesidades básicas. Además, la realidad es diferencial por género: solo cuatro de cada 100 mujeres viven en economías con igualdad legal, un dato que refleja barreras institucionales y de mercado para la mujer trabajadora. La mayor informalidad impacta con fuerza en empleos feminizados y en quienes sobrecargan tareas de cuidado no remunerado. En ese contexto, la caída estadística de la pobreza puede convivir con mayor vulnerabilidad femenina y menor acceso efectivo a servicios y tiempo para trabajo remunerado.
Qué hacer: prioridades para que los números tengan efecto real
Primero, hay que proteger consumo y empleo: políticas de ingreso que no se financien con recortes previsionales o salariales, tal como exigimos. Segundo, actualizar las ponderaciones de la CBT para reflejar el nuevo peso de servicios y alquileres y publicar los supuestos de manera transparente (observatorio independiente sobre canastas). Tercero, medidas para formalizar empleo y aumentar cobertura del salario mínimo: ampliar transferencias focalizadas y combinarlas con incentivos a la formalización sectorial. Cuarto, regulación inteligente de tarifas y algún grado de subsidio progresivo para que servicios esenciales no licúen ingresos. Finalmente, frenar la pérdida de capacidad de compra con políticas de fortalecimiento del mercado interno: crédito a pymes con condiciones reales, control de abusos en cadenas de precios y transparencia fiscal. Sin estas prioridades, la mejora estadística será frágil y la reducción de la pobreza podrá estancarse o revertirse, como ya sugiere el repunte observado en el cuarto trimestre de 2025 (salvo consolidación de medidas), según el Observatorio UCA.