En mayo de 2026, elegir entre un plazo fijo tradicional y un plazo fijo UVA ya no es sólo cuestión de preferencia: las tasas tradicionales bajaron en las últimas semanas de abril y hoy ofrecen entre 15% y 25% TNA según la entidad, mientras que el UVA ajusta por CER atado al IPC, con una inflación mensual cercana al 3% según iProfesional (que cita al INDEC). Esta nota explica la diferencia práctica, los riesgos de liquidez y qué conviene hacer con pesos que no necesitemos a corto plazo.
¿Qué están pagando los bancos y cómo se compara con la inflación?
Vemos una dispersión grande entre entidades. Según iProfesional, bancos de primera línea muestran TNA cercanas al 15% anual (retorno aproximado 1,5% mensual), mientras que bancos y financieras chicas llegan hasta 25% anual (TNA). En el medio aparecen entidades con 23–24% TNA; Banco Nación figura cerca del 19% TNA y Banco Provincia y Banco Macro en 21,5% TNA, según el mismo informe. Al mismo tiempo, iProfesional reporta una inflación mensual cercana al 3% (según datos del INDEC citados), por lo que muchos plazos fijos tradicionales rinden en términos reales por debajo de la pérdida de poder adquisitivo. Además, la nota destaca que las tasas nominales bajaron durante las últimas semanas de abril frente a marzo, lo que reduce el atractivo de estacionar pesos en instrumentos no indexados.
¿Conviene pasarse al plazo fijo UVA?
El plazo fijo UVA ajusta el capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que sigue al IPC. Según iProfesional, con una inflación mensual cercana al 3% el ajuste del UVA suele dejar el capital por encima del rendimiento real del plazo fijo tradicional. Pero hay dos condiciones clave: el plazo mínimo de permanencia es de 90 días y la posibilidad de precancelar existe desde los 30 días con una tasa significativamente menor, lo que reduce la conveniencia si necesitamos liquidez. Por eso, el UVA es recomendable para quien pueda inmovilizar fondos al menos tres meses y busca mantener el poder adquisitivo. Para el fondo de emergencia —que recomendamos mantener entre 3 y 6 meses— conviene pensar si se está dispuesto a aceptar esa baja de liquidez.
Qué hacer con tus pesos ahora: opciones prácticas y decisión
Frente al escenario actual proponemos tres alternativas según horizonte y necesidades. 1) Si necesitás liquidez a corto plazo, mantener plazo fijo tradicional en bancos con mejores tasas (hasta 25% TNA en algunas financieras, según iProfesional) puede ser práctico, pero sabiendo que el rendimiento real probablemente sea negativo frente a la inflación mensual ~3% (iProfesional/INDEC). 2) Si podés inmovilizar plata 90 días o más, considerar plazo fijo UVA para resguardar poder adquisitivo; recuerda la restricción de 90 días y la precancelación desde 30 días con menor tasa (iProfesional). 3) Mantener parte del ahorro en dólares o instrumentos indexados (bonos, cedears) para diversificar y protegerse de pérdida de poder de compra. En todos los casos priorizar el pago de deudas caras antes de buscar rendimiento: la reducción de una tasa de tarjeta suele equivaler a un rendimiento efectivo mayor que buscar un plazo fijo mejor.
Recomendación resumen y pasos concretos
Observamos que hoy no hay una opción única correcta: si necesitás liquidez, usar plazos fijos tradicionales en bancos con mejores TNA es razonable; si buscás preservar valor real, el UVA es superior pero exige 90 días de inmovilización y conlleva riesgo de liquidez. Nuestra postura sigue siendo: mantener un fondo de emergencia de 3–6 meses, priorizar pago de deudas caras y conservar una porción del ahorro en dólares o instrumentos indexados. Pasos prácticos: 1) definir fondo de emergencia (no inmovilizarlo si no estás cómodo con 90 días), 2) pagar tarjetas y préstamos con tasas altas, 3) destinar un porcentaje (según perfil) a UVA o dólares para proteger compra de hoy. Los números citados en esta nota provienen de iProfesional (tasas por entidad) y del IPC citado por ese mismo medio; si cambian las tasas o la inflación en las próximas semanas, conviene reevaluar la decisión.