Los plazos fijos tradicionales están rindiendo hoy entre 15% y 20,5% TNA —con una renta máxima de 1,68% para colocaciones a 30 días— y eso queda claramente por debajo de la inflación mensual registrada en marzo del 3,4% (INDEC) y de la TEA que resulta de anualizar expectativas (iProfesional, REM BCRA).
¿Cómo está la tasa del plazo fijo hoy?
Hoy los bancos líderes ofrecen plazos fijos tradicionales en un rango nominal anual aproximado de 15% a 20,5% TNA, lo que implica una renta mensual máxima de alrededor del 1,68% para colocaciones a 30 días (iProfesional). Esa tasa nominal contrasta con la inflación: INDEC informó 3,4% mensual en marzo (marzo 2026, INDEC). El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proyecta 2,3% para mayo y el dato estimado de abril fue 2,6% (REM, BCRA). Si se anualiza un IPC mensual promedio cercano a 2,5%, el cálculo arroja una TEA cercana al 34,5% (cálculo citado por Geretto en iProfesional). En otras palabras, un plazo fijo que paga 20% TNA no alcanza a compensar la pérdida de poder de compra si la inflación mensual se mantiene en torno al 2–3%.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La brecha entre lo que pagan los pasivos bancarios y la inflación empuja a los ahorristas a buscar refugios alternativos: dólar, instrumentos indexados o activos extranjeros. Además, el mercado observa operaciones del BCRA con instrumentos “dólar linked” y la renovación de deuda del Tesoro que afectan la liquidez y las tasas (iProfesional). Las tasas de referencia de mercado (por ejemplo, TM20 cerca del 22% según reportes) muestran que las tasas minoristas están por debajo de lo que implicaría neutralizar la inflación anualizada (iProfesional / BCRA). Si la inflación cae hacia el 2% mensual en los próximos meses, como esperan algunos analistas, la diferencia se reduce y la rentabilidad real puede acercarse a cero o volverse levemente positiva. Pero mientras persista la dinámica actual, los bancos enfrentan presión para aumentar tasas pasivas solo si se reactiva la demanda de crédito y mejora la intermediación financiera.
Qué podemos hacer con nuestros ahorros
Primero: mantener un fondo de emergencia en pesos equivalente a 3–6 meses de gastos. Eso no cambia por la coyuntura y debe quedar en instrumentos líquidos. Segundo: priorizar el pago de deudas caras (tarjetas y préstamos personales) antes que dejar pesos perdiendo contra la inflación. Tercero: diversificar una parte de los ahorros a dólares o activos indexados si se puede, para cubrir gastos en moneda extranjera y reducir el impacto del recargo del 30% cuando corresponda. Para quienes pueden inmovilizar fondos 90 días, considerar plazos UVA o instrumentos ajustados por inflación; para horizontes cortos, evaluar fondos comunes de inversión de bajo riesgo o cajas de ahorro en moneda extranjera. Evitar estrategias complejas que exijan seguimiento constante: la simplicidad suele ganar cuando la inflación es la variable dominante.
Recomendamos actuar con prioridades claras: fondo de emergencia 3–6 meses, bajar deudas caras y, si es posible, reservar parte del ahorro en dólares o en instrumentos indexados. Si las expectativas de inflación caen de forma sostenida, revisar la asignación y considerar aumentar exposición a plazos fijos tradicionales solo cuando ofrezcan tasa real positiva.