Las paritarias de marzo muestran un salto en la pauta salarial: el promedio de aumentos mensuales subió a 2,7% mensual en marzo desde 1,8% mensual en febrero, según el relevamiento de Synopsis Consultores. Ese movimiento fue impulsado por una relajación administrativa de la pauta oficial con el objetivo de limitar la pérdida de poder de compra frente a precios que diversas proyecciones ubicaban por encima del 3% mensual para marzo (según Synopsis Consultores).

¿Qué pasó en marzo con las paritarias?

En marzo el Gobierno flexibilizó la pauta que venía empujando a las negociaciones, y el efecto fue inmediato: el promedio mensual saltó a 2,7% mensual, desde 1,8% mensual en febrero (según Synopsis Consultores, informe de Lucas Romero). Ese 2,7% mensual es el aumento más alto desde abril de 2025, pero aún corre atrás de las proyecciones de precios para marzo, que varias estimaciones ubicaron por encima del 3% mensual (según Synopsis Consultores). El informe también indica que, de confirmarse esos números, los salarios acumularían siete meses consecutivos de pérdida real frente al costo de vida (según Synopsis Consultores). En términos anualizados, los acuerdos alcanzados en marzo promediaron 36,8% anualizado, ocho puntos porcentuales por encima del promedio de 2025, y reflejan un intento de convergencia con un año donde la inflación se proyecta cercana al 30% para 2026 (según Synopsis Consultores).

¿Qué gremios ganan y cuáles pierden?

La dispersión entre rubros es amplia y explica el impacto desigual sobre el poder adquisitivo. Lideran las subas los camioneros con 5,7% mensual (que incluye suma fija), y sectores como alimentación (4,1% mensual) y estacioneros (4,0% mensual) también muestran resultados por encima del promedio (según Synopsis Consultores). Otros acuerdos relevantes: farmacéuticos 3,6% mensual; UTEDYC 3,5% mensual; telecomunicaciones y televisión 2,9% mensual; y SMATA con 2,5% mensual tras un acuerdo trimestral previo (según Synopsis Consultores). En el otro extremo quedan varios convenios con 2% mensual o menos: UPCN (estatales nacionales) 2% mensual, plásticos 2% mensual, y sectores como SUTERH y casas particulares en 1,5% mensual, aunque SUTERH incorporó una suma fija de $120.000 (según Synopsis Consultores). Además, algunos acuerdos incluyen sumas fijas escalonadas —por ejemplo FATSA incorporó montos que equivalen a aumentos consolidados de hasta 15% para abril en las categorías más bajas— una herramienta útil pero que no siempre corrige la pérdida de salario real (según Synopsis Consultores).

¿Cómo impacta esto en el poder de compra y la política pública?

El resultado agregado es ambiguo: la pauta mensual subió, pero si la inflación mensual supera el 3% y los aumentos se ubican en 2,7% mensual, el salario promedio pierde terreno en marzo (según Synopsis Consultores). Esa dinámica erosiona la demanda interna: el salario no es solo un costo, es también la principal fuente de consumo doméstico. La dispersión entre sectores genera efectos distributivos claros: donde hay capacidad de presión sindical y sumas fijas, el daño es menor; donde predominan convenios estatales o trabajadores de baja negociación, la pérdida es mayor (según Synopsis Consultores). En paralelo, el informe registra una baja de conflictividad —con el 2025 cerrando en el nivel más bajo de conflictos con paro desde 2006— aunque la tensión persiste en el sector público, afectado por ajustes fiscales (según Synopsis Consultores).

Conclusión y recomendaciones

Vemos que la flexibilización de la pauta fue necesaria para frenar la caída del salario, pero no alcanza: los aumentos aún corren por detrás de la inflación proyectada y mantienen a buena parte de los trabajadores en pérdida real. Desde nuestra mirada, la consolidación fiscal no puede financiarse con recortes previsionales o salariales; por el contrario, se necesitan medidas progresivas y transparentes —revisión de exenciones, mayor progresividad tributaria sobre rentas extraordinarias, medidas para frenar la fuga de capitales— combinadas con cláusulas de revisión y sumas remunerativas que preserven la base salarial y el consumo. También es imprescindible fortalecer la negociación colectiva y apuntalar la producción para que la competitividad no dependa de salarios bajos. Apoyamos medidas que protejan consumo y empleo; rechazamos financiar la consolidación fiscal con recortes previsionales o salariales y exigimos transparencia y progresividad en las decisiones que vienen.