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Merz se aferra al cargo pese a la debacle electoral del CDU en Alemania

El líder conservador asegura tener el respaldo interno para continuar como canciller, pero la serie de derrotas ante la ultraderecha AfD pone en jaque su continuidad y la estabilidad política europea.

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Urna de cartón cerrada sobre la mesa de votación de un aula
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El canciller alemán Friedrich Merz afirmó este lunes contar con el respaldo pleno de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), para mantenerse en el cargo a pesar de la dura derrota sufrida en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

El resultado electoral del domingo representa el último revés en un mes negro para los conservadores, que han visto cómo el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se consolida como primera fuerza en varios länder del este del país. Esta tendencia no solo erosiona la base electoral del CDU sino que genera fuertes tensiones internas sobre el rumbo que Merz le ha dado al gobierno.

Desde que asumió como canciller, Merz apostó a una línea de mayor ortodoxia fiscal y mayor firmeza en materia migratoria, buscando recuperar el centro del electorado. Sin embargo, los números no acompañan. La pérdida de apoyo en regiones tradicionalmente conservadoras muestra que una parte importante de los votantes castiga la gestión y se inclina hacia las propuestas más radicales de la AfD.

¿Qué significa esto para la economía alemana y europea?

Para los mercados, la inestabilidad política en la principal economía de la eurozona siempre genera nerviosismo. Una posible crisis de liderazgo en Berlín podría retrasar decisiones clave sobre el presupuesto 2027, el apoyo a Ucrania y las políticas industriales frente a la competencia china y estadounidense.

Desde la perspectiva de la demanda agregada, un gobierno debilitado suele postergar ajustes fiscales duros, lo que en el corto plazo puede sostener el consumo pero genera incertidumbre de largo plazo. Los inversores ya miran con atención el comportamiento del euro y los bonos soberanos alemanes, considerados el activo refugio por excelencia en Europa.

El costo social de la inestabilidad

Más allá de los mercados, el trasfondo es preocupante para los trabajadores y las familias alemanas. La desindustrialización en el este del país, la pérdida de empleos en sectores manufactureros y la sensación de que el modelo social se está erosionando alimentan el voto de castigo a los partidos tradicionales. Merz prometió “orden y prosperidad”, pero los resultados electorales indican que una parte creciente de la población no lo siente así.

En Argentina observamos este tipo de dinámicas con atención. Cuando los países centrales entran en turbulencia política, los efectos terminan llegando a nuestra economía a través de los precios de las commodities, la disponibilidad de financiamiento externo y la volatilidad cambiaria. Un euro más débil o una Alemania distraída suelen traducirse en menos demanda de nuestros productos agroindustriales y mayor presión sobre los dólares que necesitamos.

Por ahora, Merz se muestra firme y asegura que no hay plan B dentro del CDU. Sin embargo, las próximas semanas serán clave. Si los llamados internos para que dé un paso al costado ganan fuerza, Alemania podría encaminarse hacia una nueva elección anticipada en 2027, con un escenario político aún más fragmentado.

La pregunta que queda abierta es si el conservadurismo tradicional europeo tiene aún capacidad para contener el avance de la ultraderecha o si estamos asistiendo a un reordenamiento estructural de las fuerzas políticas del continente. De momento, Merz apuesta a que su respaldo interno sea suficiente para capear la tormenta. La historia reciente muestra que, en política, los respaldos pueden evaporarse con rapidez cuando los números electorales duelen.

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