El dato y su lectura inmediata
Según el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor de enero subió 2,9% mensual. Ese número superó algunas previsiones y se transformó en un recordatorio de que la senda de desinflación no es lineal: desde el piso mensual de 1,5% alcanzado en mayo de 2025 los registros posteriores no consolidaron caídas continuas (fuente: iProfesional, citas a mesas de la City).
Qué movió el mercado
La reacción fue rápida: rotación hacia cobertura. En las mesas se observa una mayor demanda por bonos indexados por CER en plazos cortos (vencimientos en 2026) porque capturan una sorpresa inflacionaria sin implicar una duration larga. Según iProfesional, títulos como TZXM6 y X29Y6 mostraron TNA en torno a CER +1,82% y CER +3,08% respectivamente en la rueda más reciente, reflejando que el atractivo está en el ajuste por índice y no tanto en la tasa nominal.
La métrica que guía decisiones: los break-evens
Los operadores miran los break-evens para decidir si el seguro CER está caro o barato. En mesas de la City la inflación “implícita” en CER para 2026 se ubica cerca de 25,8% anual (fuente: iProfesional), mientras que el REM del BCRA coloca la proyección para 2026 en torno a 24% anual (fuente: REM, BCRA) y estimaciones privadas citadas por la prensa aproximan 22,9% anual. Esa dispersión explica por qué el tramo medio puede parecer caro si uno confía en las estimaciones privadas, y por qué el corto mantiene demanda si se teme una recomposición de tarifas en febrero-marzo.
Tramos y estrategia de cartera
En la práctica, el mercado adoptó una pauta uniforme: cobertura corta en CER y selectividad en plazos mayores. El tramo corto (vencimientos en 2026) gana volumen porque permite reaccionar ante enero-febrero-marzo sin quedar “casado” con una duration larga; el tramo medio (mediados-fin 2027) ya incorpora buena parte del escenario inflacionario y por eso algunos prefieren tasa fija; en el tramo largo la compresión de rendimientos (por ejemplo, TZX28 mostrando CER +8,3% según iProfesional) reduce el atractivo de CER frente a alternativas en tasa fija o dólar linked.
Detrás de escena: por qué importa para el tipo de cambio y las reservas
Vemos al tipo de cambio como termómetro. Si la inflación se mantiene por encima de lo esperado, la presión sobre la demanda de cobertura en pesos puede traducirse en mayores demandas de divisas y tensión sobre las reservas. En ese contexto, la acumulación de reservas por parte del BCRA puede ser útil para calmar expectativas siempre que no se convierta en financiamiento encubierto del Tesoro. La línea entre intervenir para ordenar el mercado y financiar déficit es fina; sin límites claros, un BCRA que compra a cambio de monetización o compras directas al Tesoro incrementa el riesgo de reversión brusca.
Implicancias para ahorristas e inversores
Para el pequeño ahorrista: un plazo fijo tradicional pierde atractivo frente a un CER corto si se teme que la inflación de los próximos meses supere las expectativas actuales. Para el inversor institucional: la decisión pasa por el trade-off entre cobertura y duration. Quienes confían en que la inflación convergerá a proyecciones privadas optarán por tasa fija en tramos medios y largos; quienes temen rebrotes inflacionarios mantendrán posiciones en CER cortos.
Perspectiva y riesgo político-fiscal
La elección colectiva del mercado por CER cortos es coherente con un entorno incierto a corto plazo. No obstante, la sostenibilidad de esa estrategia depende de la coherencia fiscal y de la conducta del BCRA. Si el Tesoro recurre con frecuencia a instrumentos indexados sin un sendero fiscal creíble, se corre el riesgo de inducir mayor indexación y crear un círculo vicioso. Por eso respaldamos la búsqueda de coberturas por parte del mercado, pero insistimos en que la acumulación de reservas por el BCRA sea transparente, con límites que eviten transformarla en financiación encubierta.
Conclusión
El IPC de enero (2,9% según INDEC) reordenó carteras y volvió a poner al CER corto en el centro como herramienta de cobertura. El mercado está calibrando break-evens y privilegiando flexibilidad de vencimientos. Lo que vendrá depende tanto de los números de inflación como de la respuesta fiscal y monetaria: si la política es consistente, la preferencia por tasa fija en tramos más largos puede sostenerse; si no, la demanda por CER y por cobertura cambiaria podría prolongarse.