Las consultoras privadas calculan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicará entre 3% y 3,2% mensual, frente al 2,9% mensual registrado en febrero, según iProfesional (29/3/2026). Este dato resume un mes con dos dinámicas: una suba temprana de alimentos y un fuerte impulso de los combustibles que el gobierno intenta atenuar con medidas temporales.
¿Qué dicen las consultoras sobre la evolución de precios?
Las mediciones privadas describen marzo en dos etapas. En las primeras dos semanas las categorías de alimentos treparon por la presión sobre cortes de carne y lácteos; el promedio mensual del rubro quedó en 2,6% mensual, según el relevamiento citado por iProfesional (29/3/2026). La consultora LCG detectó además una baja del 0,6% en alimentos y bebidas en la última semana, acumulando quince días de retroceso semanal, lo que muestra volatilidad intramensual y respuestas rápidas en algunos precios. Estas cifras indican que, aunque ciertos subrubros se corrigieron hacia fines de mes, el saldo mensual sigue siendo inflacionario.
Las fuentes consultadas —EcoGo, Empiria y LCG— coinciden en que el IPC de marzo será algo más alto que febrero. EcoGo y Empiria aportan desagregados sobre la incidencia del combustible y los precios regulados, mientras LCG aporta la señal de moderación en la segunda mitad del mes, lo que explica por qué la horquilla estimada es estrecha (3% a 3,2% mensual) y no una aceleración desordenada, según iProfesional.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El factor determinante que mantiene la inflación elevada son los combustibles. En marzo el precio de naftas y gasoil escaló alrededor de 20% en el mes, según iProfesional (29/3/2026), y el crudo internacional osciló entre US$85 y US$110 por barril según el mismo informe. EcoGo recuerda que el combustible tiene una ponderación del 3,8% en el IPC general, por lo que un alza del 10% en surtidores se traduce en cerca de 0,38 puntos porcentuales directos, además de efectos indirectos en transporte y cadena de alimentos.
Empiria estima que la suba de naftas aportó aproximadamente 0,7 puntos porcentuales a la inflación de marzo, según iProfesional. Ese impacto no es neutro: afecta costos logísticos, tarifas de transporte y precios mayoristas, y termina golpeando sobre todo a asalariados y consumidores con menor margen de maniobra. En una economía donde el salario es demanda agregada, estos traspasos elevan el riesgo de desacoplar la recuperación del mercado interno.
Las medidas oficiales: parche temporal o estrategia?
El Gobierno decidió aplazar el ajuste del Impuesto al Combustible Líquido (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) previsto para el 1 de abril, y autorizó mediante la Resolución 79/2026 a las refinadoras a incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol y 20% de biodiesel para amortiguar costos, según iProfesional (29/3/2026). La cartera económica estima que estas herramientas pueden contener entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales del IPC distribuidos entre marzo y abril, según el mismo informe.
Son medidas útiles como amortiguador de corto plazo, pero no alcanzan como política estructural. La voluntariedad en la mezcla de biocombustibles deja a la protección del precio en manos de decisiones empresarias; si lo que se busca es que la política cambie el sendero inflacionario, esas decisiones deben ir acompañadas de condiciones claras sobre contenido local, control de márgenes y transparencia en la formación de precios.
Qué medidas urgentes y de mediano plazo deberían activarse
Vemos necesario combinar alivio inmediato con decisiones que no desplacen el ajuste hacia jubilaciones o salarios. La consolidación fiscal debe evitar recortes previsionales y salariales, como hemos sostenido previamente. En lo inmediato, conviene condicionar incentivos a las refinadoras a la incorporación obligatoria y verificable de biocombustibles con insumos locales, y aplicar controles temporales sobre márgenes de distribución, según datos de precios al surtidor reportados por consultoras en marzo.
En el mediano plazo, es indispensable fortalecer la oferta: apoyo a la producción de biocombustibles domésticos, inversiones en transporte para reducir costos logísticos y mayores controles sobre precios regulados que vayan acompañados de compensaciones focalizadas a hogares vulnerables. Para financiar estas medidas, proponemos recursos progresivos y temporarios —no recortes de salarios ni jubilaciones— y mayor transparencia en el uso de fondos. Sin estas condiciones, las correcciones serán parche y la inflación continuará redistribuyendo hacia abajo el ingreso de las mayorías.