La subfacturación masiva de importaciones textiles —más del 70% según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) citado por la nota del 8/4/2026— se combinó con un aumento del 54% en las compras externas de bienes de consumo durante 2025 (INDEC) y juntas están asfixiando a las fábricas nacionales. Vemos un cuadro donde precios declarados en Aduana no alcanzan a cubrir ni el costo internacional de la materia prima, lo que explica por qué líneas enteras se apagan y el empleo se erosiona.

¿Cómo impacta esto en las fábricas y en el empleo?

El golpe es inmediato y cuantificable: el índice de producción industrial textil registró una caída del 23,9% interanual en enero de 2026, alcanzando mínimos desde el inicio de la serie en 2016, y el uso de la capacidad instalada cayó a 24% (nota del 8/4/2026). Eso se traduce en plantas con galpones llenos y líneas paralizadas: el sector de textil, confección, cuero y calzado terminó 2025 con 100.000 puestos formales, una pérdida de 12.000 empleos interanuales, según los registros citados por la nota. La rápida caída del empleo confirma que no se trata sólo de márgenes comprimidos sino de destrucción de capital humano. Además, los márgenes de rentabilidad son nulos: el rubro prendas y calzado no registró inflación mensual en febrero (0,0%) y acumuló 15,1% interanual frente al 33,1% general, lo que evidencia pérdida de poder de fijación de precios (fuente: nota del 8/4/2026).

¿Por qué ocurre esto y cómo se reproduce el fenómeno?

La subfacturación —declarar valores de importación muy por debajo de los reales— actúa como una forma agresiva de dumping a escala práctica. FITA advierte que más del 70% de las importaciones textiles ingresaron con valores irrisorios; al mismo tiempo, la composición del comercio exterior cambió: en febrero se importaron 12.800 toneladas de productos textiles por USD 32 millones, con un salto del 54% en bienes finales y caídas mayores al 35% en insumos como hilados y tejidos, según el informe citado. La mutación importadora (comprar prendas terminadas en lugar de insumos) clausura la posibilidad de recuperar encadenamientos productivos y explica por qué la inversión sectorial en maquinaria cayó: apenas USD 22 millones en el primer bimestre de 2026, 11% menos que un año antes (nota, 8/4/2026). A esto se suma el vencimiento y desarme de barreras antidumping: la mitad de las medidas expiran en 2026 y, según fuentes industriales, el Gobierno no muestra intención de sostenerlas, dejando al sector sin escudos.

Qué medidas son necesarias para contener la crisis sin recortar salarios ni jubilaciones

Primero, controles aduaneros fuertes e inmediatos: aumentar recursos de Aduana y AFIP para fiscalizar precios CIF, cruzar facturación electrónica internacional y establecer precios referenciales por partida arancelaria. Segundo, restaurar medidas antidumping y salvaguardias temporarias donde haya evidencia técnica de daño, hasta completar peritajes; no son proteccionismo indefinido sino correcciones ante prácticas desleales. Tercero, sanciones disuasivas y medidas de trazabilidad: multas proporcionales y decomiso en caso de subfacturación comprobada. Cuarto, medidas de apoyo productivo y fiscal focalizadas: líneas de crédito a tasa subsidiada para modernización, créditos para capital de trabajo condicionados a conservar empleo, y compras públicas con cláusulas de contenido local. Reclamamos explícitamente que cualquier alivio se financie sin recortar jubilaciones o salarios, en coherencia con nuestras posiciones públicas recientes.

Actuar es urgente: la combinación de importaciones subdeclaradas y recesión interior ya destruye empleo y capacidad instalada. Si no hay respuesta coordinada —Aduana, AFIP, Ministerio de Economía y política industrial— la recuperación será más cara y lenta. Debemos detener la sangría laboral y proteger las capacidades productivas antes de que las fábricas cierren definitivamente.