La política monetaria del Banco Central confirma que la economía está en recesión: la base monetaria se redujo en $1.970.259,7 millones (-4,6% nominal) entre el primer día del año y fines de febrero, según el BCRA.
¿Qué hizo exactamente el BCRA y por qué importa?
Observamos que el BCRA compró reservas con emisión y luego procedió a esterilizar un volumen mayor aún. Según el propio Central, se emitieron $3.865.107 millones para la compra de reservas y el Gobierno absorbió $5.835.367 millones mediante operaciones de esterilización (BCRA). En términos nominales la base bajó 4,6% en dos meses; considerando una inflación acumulada ene-feb de 5,8% (INDEC), la contracción real de la base monetaria es aproximadamente 9,4% en el período. Esa caída no es neutra: cuando la oferta de dinero se reduce en términos reales por debajo de la demanda de transacciones, lo esperable es una caída de la actividad económica. El mecanismo que describe el propio BCRA (comunicado de política monetaria, 15/12/2025) es simple: si la demanda de dinero por transacción cae por menor actividad, la cantidad de pesos circulantes también se reduce.
¿Significa esto estanflación o recesión?
Los datos sugieren un escenario de estancamiento con alta inflación. El análisis citado por E2 muestra que el plan desinflacionario ha acumulado subas en pesos del 269,6% y del 112% en dólares en el mismo horizonte comparativo, y el último dato mensual trepó a 2,9% (enero), equivalente a 41% anualizado según el cálculo citado por la nota. Si la inflación sigue alta mientras el nivel de actividad retrocede, estamos frente a una combinación clásica de estanflación o, en su versión más severa, recesión con inflación elevada. La caída real de la base monetaria (-9,4% ene-feb, cálculo a partir de BCRA e INDEC) indica que la contracción en la demanda para transacciones está pesando más que la recuperación temporal de ahorro en pesos ligada al carry trade. En este contexto, la política monetaria contractiva funciona para acelerar la desinflación, pero lo hace al costo de hundir la actividad.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La evidencia ya se traslada a la inversión y al crédito. Según el mismo análisis citado, la inversión bruta interna con el actual gobierno es la más baja entre los últimos siete presidentes y continúa disminuyendo entre 2024 y 2025 (E2). Las tasas reales elevadas y la contracción del crédito reducen proyectos productivos; al mismo tiempo, la acumulación de reservas mediante compras requiere emitir pesos que luego deben ser absorbidos para evitar inflación. Si la esterilización la toma el Tesoro o el BCRA sin claridad, se corre el riesgo de financiamiento encubierto. Los mercados reaccionan a esa incertidumbre: altos tipos de interés sostienen el carry, pero la caída en la inversión eleva el riesgo país y mina la confianza de los institucionales.
¿Qué debería hacerse desde la política pública?
Primero: transparencia. Los montos son grandes y su origen y destino deben quedar claros: $3.865.107 millones en compras y $5.835.367 millones en absorciones, según el BCRA, requieren explicación pública y detallada. Segundo: separar instrumentos. La acumulación de reservas se puede respaldar, pero solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro ni reduce la independencia operativa del BCRA. Tercero: reconocer el trade-off. Si el objetivo es priorizar la desinflación por sobre el empleo, esto debe comunicarse y acompañarse de políticas que mitiguen el costo social y faciliten la inversión privada una vez que la inflación baje. En ausencia de transparencia y reglas claras, el cepo, las tasas volátiles y la política confrontativa dañan más la inversión y la credibilidad. Por eso respaldamos la acumulación de reservas solo si es transparente y no constituye financiamiento encubierto del Tesoro.