La morosidad en los créditos al consumo trepó del 2,5% al 12,1%, casi cinco veces, según el informe del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Ese mismo estudio reporta que la morosidad total de los hogares subió de 2,8% a 10,6% en el mismo período.
¿De qué se trata este salto en la morosidad?
El núcleo del problema es un aumento rápido de los incumplimientos en préstamos y tarjetas utilizados para compras corrientes. Según el informe del Centro RA, que trabaja con datos del BCRA y del INDEC, la morosidad en créditos a familias ascendió 7,8 puntos porcentuales hasta 10,6% del total, y la morosidad en crédito al consumo subió 9,6 puntos, hasta 12,1% (ambas cifras en puntos porcentuales, según Centro RA, UBA). Además, el crédito al consumo creció 57% en términos acumulados desde el inicio de la gestión, y la participación de tarjetas en supermercados pasó del 39% al 43% del total de compras, de acuerdo al INDEC citado por el estudio. El informe aclara que buena parte de la mora corresponde a pagos fuera de término o al pago del mínimo, situaciones que para los bancos ya cuentan como irregularidad.
¿Qué significa esto para tu bolsillo?
El salto de la mora es la señal de que más familias están usando crédito para cubrir gastos básicos y llegan tarde al pago. El informe liga esto a la dinámica de precios: desde diciembre de 2023 la inflación acumulada en bienes fue cercana al 170% y en servicios alrededor del 362% (datos consignados por Centro RA). En la práctica, una mayor porción del ingreso va a servicios y obligaciones fijas, lo que reduce el margen para compras alimentarias y aumenta la necesidad de financiar consumo con tarjetas o billeteras. Para quien lee esto, hay tres consecuencias inmediatas: mayor riesgo de cargos por intereses y comisiones, pérdida de historial crediticio por mora, y menor espacio para ahorrar. Por eso la recomendación práctica sigue siendo mantener un fondo de emergencia de 3–6 meses, priorizar el pago de deudas caras y conservar parte del ahorro en dólares o en instrumentos indexados, en línea con posiciones previas sobre liquidez y cobertura cambiaria.
Opciones reales y sus riesgos
- Ajustar presupuesto y priorizar: recortar compras discrecionales y asegurar servicios esenciales (alquiler, luz, gas). Pro: reduce necesidad de financiar. Contra: requiere disciplina y tiempo para impactar saldo. 2) Renegociar deuda y consolidar tarjetas altas tasas: pro, baja presión inmediata; contra, puede prolongar costo total si no se controla el gasto. 3) Evitar usar tarjeta para consumo básico salvo que sea compra planificada con promoción neta clara; las promociones no son sustituto del ahorro. 4) Mantener reserva en dólares o instrumentos indexados y usar plazos fijos digitales o UVA para estacionar pesos según horizonte; pro, protección contra inflación; contra, riesgo de liquidez o controles cambiarios. Estas alternativas responden a la realidad que documenta Centro RA, donde la expansión del crédito muchas veces responde a restricciones de liquidez, no a decisiones planificadas.
Una recomendación práctica y pasos concretos
Primero, chequear el flujo: anotar ingresos y gastos del último mes y ver qué porcentaje se va a servicios fijos. Segundo, armar o recomponer un fondo de emergencia de 3–6 meses antes de liquidar dólares para gastos corrientes. Tercero, priorizar la amortización de deudas con mayor tasa efectiva y renegociar cuotas con el banco si los intereses son insostenibles. Cuarto, usar promociones y cuotas solo para compras planificadas que reduzcan precio neto; evitar financiar alimentos y medicamentos con tarjeta salvo emergencia. Quinto, si se dispone de ahorro en dólares, no liquidarlo para cubrir consumos cotidianos: mantener parte dolarizada es una estrategia defensiva válida mientras persista la inflación real elevada. Estas medidas apuntan a reducir la exposición a mora, proteger el historial crediticio y mantener liquidez ante shocks futuros.
Fuentes: informe del Centro RA, Facultad de Ciencias Económicas, UBA; datos del INDEC y del BCRA citados por el informe.