La encuesta del Monitor de Opinión Pública (MOP) de marzo, elaborada por Zentrix Consultora, muestra que el 56,4% de los hogares tomó crédito en los últimos seis meses y que, dentro de ese universo, casi nueve de cada diez ya tuvo problemas para pagarlo. Esa deuda deja de ser una herramienta financiera opcional y pasa a ser la forma en que muchas familias llegan a fin de mes: para pagar servicios, tarjetas, alquiler o alimentos. Cuando más del 83,9% de los encuestados dice que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad afirma no llegar al día 20 del mes, hablamos de un fenómeno extendido y estructural, no de casos marginales (MOP, Zentrix, marzo 2026).

¿Qué nos dice este endeudamiento sobre los salarios y el ingreso familiar?

El endeudamiento que describe Zentrix no es para bienes durables: se usa para consumir lo básico. Según el MOP, el 83,9% de los hogares percibe que su ingreso queda por detrás de la inflación (marzo 2026). Esa brecha convierte al crédito en un parche recurrente: cuando la deuda financia alimentos, servicios o alquiler, el hogar está comprometiendo capacidad de pago futura para sostener el presente.

Ese desplazamiento tiene efectos claros sobre la demanda agregada: la familia con saldo negativo en sus tarjetas o con cuotas acumuladas tiene menos margen para comprar ahora y menos capacidad para invertir después. Además, la encuesta señala que 1 de cada 10 hogares tiene problemas para saldar deudas bancarias, lo que aumenta la fragilidad financiera y el riesgo de atascos en el consumo.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino y en el empleo?

Cuando la deuda sustituye al salario, la recuperación económica queda coja. La deuda orientada a consumo corriente no impulsa demanda futura; la sólo la sostiene hoy y la reduce mañana. Zentrix muestra que más del 56% tomó crédito en seis meses y que casi el 90% de esos hogares tuvo dificultades para pagarlo, lo que anticipa una compresión del consumo en los meses siguientes (MOP, marzo 2026).

Menor consumo sostenido se traduce en menos ventas para las pymes y menos incentivos a contratar o invertir, con implicancias directas sobre el empleo. En un país donde la industria y el mercado interno son motores de empleo de calidad, financiar gasto corriente con deuda doméstica es una señal de que los salarios están erosionados y de que la política económica no está generando ingresos reales suficientes.

¿Qué acciones debe tomar la política? ¿Es compatible con consolidación fiscal?

La foto que describe Zentrix exige políticas que combinen orden fiscal con protección del ingreso. Apoyamos la consolidación fiscal siempre que no se financie con recortes previsionales ni salariales: reducir gasto improductivo, mejorar la recaudación progresiva y reorientar recursos hacia inversiones productivas que creen trabajo son caminos posibles. La evidencia de la encuesta es clara: cuando el ajuste llega al bolsillo, la aprobación del Gobierno cae — la desaprobación de Javier Milei subió al 53,3% en marzo, 8,3 puntos más que la medición anterior (MOP, Zentrix, marzo 2026).

Además de medidas fiscales, hacen falta intervenciones concretas para aliviar a los hogares: control de tasas usurarias en crédito al consumo, regulación más estricta de tarjetas y resúmenes, y programas de ingresos compatibles con empleo registrado. Al mismo tiempo, es imprescindible impulsar políticas productivas —crédito a tasas reales positivas para pymes, apoyo a la reconversión industrial y formación laboral— que aumenten ingresos reales en el mediano plazo.

Restaurar la confianza en las estadísticas oficiales también es parte de la solución: el 65,8% de los consultados consideró que el dato publicado por el INDEC no refleja su experiencia cotidiana (MOP, Zentrix, marzo 2026). Transparencia estadística y medidas que garanticen salarios y empleo son condiciones necesarias para que la deuda deje de ser la respuesta habitual de las familias y vuelva a ser una herramienta financiera circunscripta a proyectos y consumo planificado.

En síntesis, enfrentamos un endeudamiento doméstico convertido en mecanismo de supervivencia. La política econó-mica debe combinar orden fiscal con protección del salario y acciones productivas que generen empleo, porque estabilizar sin crecimiento distributivo es sólo poner un parche a una crisis que ya está dentro de los hogares.