La inflación de febrero fue 2,9% mensual, la misma que en enero, y llegó a 33,1% interanual, según el informe de J.P. Morgan citado por Ámbito y los datos oficiales del INDEC. Este resultado confirma que la economía argentina sigue “atrapada” alrededor de un 3% mensual y complica la expectativa de una desinflación rápida hacia niveles de un dígito.

¿Por qué no baja la inflación mensual?

Vemos al menos tres fuerzas que mantienen la inflación en torno al 3% mensual. Primero, la inflación núcleo se aceleró a 3,1% mensual, impulsada por una suba muy marcada en la carne de 6,5% mensual (J.P. Morgan, citado por Ámbito); la carne acumula 27,2% desde noviembre (Ámbito). Segundo, los precios regulados registraron un aumento de más de 4% mensual, que aportó cerca de 0,9 puntos porcentuales al IPC de febrero (J.P. Morgan/Ámbito). Tercero, aunque la inflación mayorista cedió a 1% mensual (INDEC/Ámbito), hay rezagos en costos industriales e importados que pueden volver a trasladarse a precios minoristas. En medidas suavizadas, la inflación subyacente sin alimentos promedia anualizada cerca de 25,3% y la medida núcleo del BCRA ronda 21,1% en términos anualizados y promediados a tres meses (J.P. Morgan/Ámbito/BCRA). Eso sugiere desaceleración, pero a un ritmo aún lento.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La persistencia de una inflación mensual cercana al 3% empuja dos comportamientos previsibles. Por un lado, mantiene la demanda de cobertura en dólares y activos indexados: cuando la inflación interanual es 33,1% (INDEC/J.P. Morgan), los plazos fijos que rinden menos que eso pierden poder adquisitivo. Por otro lado, complica la política de tasas reales positivas y la ancla de expectativas; J.P. Morgan proyecta una inflación de 26,5% para diciembre de 2026, lo que sería una desaceleración pero aún alta frente a metas de un dígito (J.P. Morgan/Ámbito). Para empresas y comercios, las oscilaciones en alimentos (carne +6,5% mensual) y tarifas (+4% mensual) elevan incertidumbre en márgenes y precios. En resumen: más volatilidad, mayor prima de riesgo y necesidad de diversificar cobertura.

Opciones prácticas para proteger los ahorros

Recomendamos tres pasos simples y accionables. Primero, conservar parte del ahorro en dólares: sirve como refugio histórico cuando la inflación real supera mucho las tasas locales (posicion editorial consistente). Segundo, mantener otra parte en instrumentos indexados (bonos CER, instrumentos UVA cuando correspondan) para no perder frente al índice de precios; estos instrumentos reflejan directamente la evolución de la inflación y ayudan a preservar poder de compra. Tercero, evitar plazos fijos tradicionales si la tasa nominal queda por debajo de la inflación interanual de 33,1% (INDEC); si se usa plazo fijo, preferir opciones UVA/indexadas. Además, revisar contratos de débito automático y cargos que puedan elevar el CFT y formalizar ingresos y documentación antes de transferencias grandes, por seguridad operativa y fiscal.

Recomendación inmediata: qué hacer esta semana

Esta semana proponemos tres acciones concretas y de bajo fricción. 1) Hacer una caja rápida: revisar cuánto efectivo en pesos expone nuestra cartera al riesgo inflacionario y pasar una porción prudente (por ejemplo, 20–40% según perfil) a dólares o activos indexados. 2) Chequear vencimientos y tasas: si hay plazos fijos que vencen y la tasa ofrecida es inferior a la inflación mensual esperada, no renovarlos de forma automática; evaluar bonos CER o cedears para diversificar (cedears sirven para exposición internacional sin sacar plata del país). 3) Orden documental: formalizar ingresos y guardar comprobantes antes de operar montos significativos para evitar problemas con transferencias o requisitos del sistema financiero.

La lectura de J.P. Morgan, citada por Ámbito, confirma que la desinflación existe pero será más lenta de lo esperado y con tropiezos sectoriales. En ese contexto, nuestro enfoque práctico sigue siendo el mismo: diversificar entre dólares y activos indexados, cuidar el costo de oportunidad de cada peso y priorizar estrategias simples y verificables sobre productos complejos.