Las importaciones retrocedieron con fuerza: según datos desestacionalizados del INDEC, en algunos meses de 2025 el país llegó a importar cerca de u$s6.800 millones mensuales, pero el último dato de enero mostró el nivel más bajo desde agosto de 2024. Esta nota analiza si la baja responde a un sobre stockeo previo a las elecciones o a un deterioro real de la actividad industrial, y qué implica para la balanza, el tipo de cambio y la política del Banco Central.
¿Es stock preelectoral o recesión industrial?
Observamos dos hipótesis que no son excluyentes. La primera es el adelantamiento de compras por temor a una devaluación postelectoral: especialistas como Federico Bernini (IIEP) y datos de ARCA muestran que febrero registró el peor desempeño en términos de divisas corrientes en 22 meses, lo que sugiere desstockeo tras un pico de importaciones en 2025 (INDEC). Muchas empresas, según entrevistas citadas por Ámbito y ABECEB, compraron anticipadamente insumos y bienes intermedios que luego vendieron o usaron, reduciendo la necesidad de nuevas compras.
La segunda hipótesis sostiene que la caída refleja una contracción de la demanda productiva. Si las empresas no venden, no reponen: la industria manufacturera encadenó en enero su séptima caída interanual consecutiva, según el INDEC. Así, la retracción de importaciones no sería solo calendario comercial, sino señal de menor actividad real.
La industria y la demanda de insumos
El patrón de rubros aporta pistas. De acuerdo al informe, las importaciones de bienes de consumo y vehículos crecieron interanual, mientras que cayeron las de insumos y bienes de capital, los más relevantes para procesos productivos. Esto coincide con que el 53,5% de los empresarios industriales, según una encuesta del INDEC, no planea aumentar la producción por falta de demanda interna. Bajo salarios reales deprimidos y mayor morosidad familiar, la capacidad de absorber importaciones de insumos disminuye.
El resultado es una doble señal: por un lado, menos compras de insumos implican menor presión sobre divisas y, potencialmente, alivio para reservas; por otro, constituyen un síntoma preocupante de estancamiento productivo que, si se instala, erosiona la base exportadora y el empleo industrial.
El rol del comercio bilateral con Brasil
Una parte importante del retroceso proviene del vínculo con Brasil: las importaciones desde ese país cayeron 26,5% interanual en febrero, según los datos citados en el informe, y el sector automotriz explicó la mayor parte de la variación negativa con una baja de 41,8% (equivalente a -u$s236,6 millones). Allí confluyen factores estructurales: menor producción local de terminales, paradas técnicas y una sustitución creciente de autos brasileños por modelos chinos en la región.
Este ajuste bilateral tiene componente coyuntural (paradas en plantas) y estructural (competencia de origen y cambios en cadenas regionales). Para la industria argentina significa menos insumos y menos producción de vehículos; para la balanza, una caída concentrada que no necesariamente replica el resto del tejido productivo.
¿Qué implica para reservas, tipo de cambio y política económica?
Menos importaciones alivian momentáneamente la demanda de divisas y pueden ayudar a acumular reservas, pero debemos ser claros: respaldamos esa acumulación del BCRA solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y existe total transparencia sobre compras y emisiones. Si la reducción de importaciones proviene de desstockeo temporal, la mejora en reservas será frágil. Si proviene de caída de actividad, la aparente ganancia en reservas llega a costa de empleo y producción.
Por eso proponemos dos líneas de política. Primero, exigir información granular (ARCA, BCRA) sobre composición de las importaciones y su cambio mes a mes: distinguir bienes de capital e insumos de bienes de consumo. Segundo, evitar respuestas proteccionistas o nuevos controles (el cepo siempre es dañino): la política debe fomentar la demanda con reglas claras, promover financiamiento para inversión productiva y mantener independencia del BCRA. En suma, celebramos menos presión sobre reservas solo si es genuina y transparente; si no, podría ser la antesala de más problemas macro.