HSBC Private Bank publicó un informe el 03/03/2026 que advierte que el estrecho de Ormuz concentra el 19% del suministro mundial de crudo, y que un conflicto prolongado entre Irán, Estados Unidos e Israel fortalecería al petróleo, al oro y al dólar (HSBC, 03/03/2026). Esta afirmación no es retórica: la cifra del 19% sintetiza por qué una interrupción —real o percibida— tiene efecto global inmediato. Vemos en el documento la misma mecánica clásica del “vuelo a la calidad”: liquidez hacia dólares y demanda por activos duros.
¿Qué dice el informe y por qué importa?
El reporte de HSBC, fechado el 3 de marzo de 2026, traza un escenario de mayor volatilidad, reconfiguración de flujos de capital y fortalecimiento de los activos refugio (HSBC, 03/03/2026). El banco destaca tres actores clave en la actual escalada: Irán, Estados Unidos e Israel, y apunta que incluso la amenaza de un bloqueo en Ormuz es suficiente para tensionar precios. En términos prácticos, esto implica dos canales directos para las economías abiertas como la nuestra: un impacto inmediato sobre el precio del crudo y un efecto financiero vía apreciación del dólar frente a monedas más expuestas al shock energético. La combinación es particularmente hostil para economías con alta inflación importada.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Para Argentina la relación es directa: un salto del petróleo eleva combustibles y alimentos, lo que alimenta inflación y presión cambiaria. HSBC subraya que en un conflicto prolongado los inversores priorizan liquidez y seguridad, beneficiando al dólar (HSBC, 03/03/2026). Eso suele traducirse en más demanda de billetes y activos en dólares, ampliación de brechas y mayor presión sobre reservas. Desde nuestra perspectiva, respaldamos la acumulación de reservas del BCRA solo si no constituye financiamiento encubierto del Tesoro y hay transparencia sobre compras y emisiones. Con el 19% del crudo pasando por Ormuz, la exposición global se materializa rápido en precios y expectativas; por eso la comunicación de política cambiaria y la intención de la autoridad monetaria serán determinantes.
¿Qué dirían los mercados y cómo responderían las políticas internacionales?
Los mercados institucionales, según HSBC, tenderían a aplanar curvas de rendimiento y a buscar refugio en activos físicos como el oro y en monedas líquidas como el dólar (HSBC, 03/03/2026). Para inversores extranjeros la pregunta será si los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal, priorizan contener la inflación o sostener liquidez ante riesgos geopolíticos. HSBC también trae la narrativa de bitcoin como “oro digital” en contextos de expansión monetaria. Desde nuestra lente de “qué dirían los mercados”, una respuesta acomodaticia de la Fed puede fortalecer precios de activos duros pero también generar presión sobre monedas emergentes; eso incrementa el riesgo-país y eleva el costo de financiamiento externo para Argentina.
Qué deberían hacer el BCRA y el Tesoro
Ante un shock externo de esta magnitud las prioridades deben ser claras: primero, defensa de reservas con reglas transparentes; segundo, evitar financiamiento fiscal vía emisión encubierta; tercero, coordinación fiscal-monetaria con metas creíbles. Respaldamos que el BCRA acumule reservas siempre que esa acumulación no sea reciclaje de deuda del Tesoro ni camufle emisión para gasto corriente. Pedimos además que el Ministerio de Economía presente escenarios con cifras y supuestos (por ejemplo, sensibilidad del déficit a cambios de precios internacionales). Si la guerra eleva el petróleo y el dólar, la respuesta sensata es combinar anclas nominales creíbles con ajustes fiscales temporales, no controles cambiarios que profundicen distorsiones. En suma: el riesgo externo confirma lo evidente: la transparencia y la independencia del BCRA son la primera línea de defensa contra desbordes cambiarios y de inflación.