La semana que comienza combina un riesgo externo elevado por la guerra en Medio Oriente con una agenda doméstica cargada: licitación del Tesoro con vencimientos por cerca de $18 billones, publicación del IPC de febrero y el debut de Federico Furiase en la Secretaría de Finanzas (según Ámbito). Además, el barril superó los u$s100, lo que alimenta subidas en energéticas locales y presiona el contexto externo (según Ámbito). Vemos una semana decisiva para la dinámica de reservas, tasas y expectativas.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El choque externo por la escalada entre EEUU e Irán elevó el precio del crudo a más de u$s100 por barril, y eso se tradujo en un mejor desempeño de acciones energéticas: Vista Energy subió más del 8% en la última semana y YPF avanzó 4,2% en Wall Street (según Ámbito). Al mismo tiempo, la debilidad de monedas emergentes incrementa la relevancia del manejo cambiario y de reservas. El Banco Central continúa acumulando reservas en ese marco, una señal que mercados suelen valorar si es creíble y transparente (Ámbito). Sin embargo, la estabilidad del dólar local es frágil: las tasas en pesos cortas rondan el 20% anual y la TAMAR está por encima del 30% anual, cifras que condicionan la formación de precios y la atracción de depósitos (según Ámbito). En suma, el shock externo fortalece activos ligados al crudo pero complica la dinámica monetaria y cambiaria interna.
La licitación de deuda: ¿qué está en juego?
La licitación que abre el martes 10 y resuelve el jueves 12 llega con el Tesoro enfrentando vencimientos próximos a $18 billones durante marzo, obligación que Furiase deberá administrar ya en su debut (según Ámbito). En la última colocación el Ministerio ofreció bonos en dólares de corto plazo con rendimiento cercano al 6% anual, una alternativa para evitar tasas internacionales próximas al 9% que el Gobierno descarta por ahora (según Ámbito). El tema central para el mercado es la liquidez: la tasa corta y la disponibilidad de pesos dependen de cuánto rollover logre el Tesoro. La Fundación Mediterránea advirtió un rollover cercano al 100% como estrategia para evitar absorción neta de pesos, lo que puede liberar liquidez pero aumenta la dependencia de nuevas colocaciones (según Fundación Mediterránea). Grupo SBS insistió en la necesidad de tasas reales positivas y un esquema más previsible para atraer depósitos privados y mejorar la capacidad prestable del sistema bancario (según Grupo SBS). Para quienes toman decisiones financieras, la predictibilidad del menú y un cronograma claro importan tanto como el nivel de tasas.
Reservas, tasas y señales al mercado
Apoyamos la acumulación de reservas solo si no se transforma en financiamiento encubierto del Tesoro y si existe transparencia completa sobre compras y emisiones. En el entorno actual, esa condición es imprescindible: la acumulación puede reforzar la confianza cambiaria, pero si se usa para sostener un déficit sin ajuste se corre el riesgo de presiones futuras sobre la liquidez y la brecha cambiaria. El REM del BCRA ajustó expectativas y proyecta para febrero un IPC de 2,7% mensual y un núcleo de 2,5% mensual, con una inflación anual esperada de 26,1% para 2026, lo que justifica una política monetaria que no afloje prematuramente (REM del BCRA). Grupo IEB apunta a que la política restrictiva probablemente dure más si no se observa una mayor demanda de dinero, lo que mantiene las tasas elevadas y presiona la actividad (según Grupo IEB). En este contexto, la coordinación fiscal-monetaria y la transparencia en intervenciones del BCRA son claves para que la acumulación de reservas funcione como ancla, no como parche.
Para el lector que toma decisiones: la semana ofrece señales claras. Si la licitación muestra rollover sólido sin salto en tasas, mejora la operativa financiera; si la inflación de febrero sorprende al alza, la presión sobre tasas y la necesidad de financiamiento será mayor. Reclamamos coherencia: reservas con transparencia, licitaciones previsibles y tasas que permitan formar ahorros en pesos con rendimientos reales positivos. Sin esos elementos, la city seguirá reaccionando a cada shock externo en vez de anclar expectativas domesticas.