Qué propone el FAL y por qué importa rápido
El proyecto oficial crea un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que permite reemplazar indemnizaciones por antigüedad con una cuenta o vehículo de inversión administrado vía Fondos Comunes de Inversión Abiertos (FCI) o Fideicomisos Financieros (FF). La iniciativa busca reglamentarse “antes de marzo” y entrar en marcha “a lo sumo para mayo” (según la nota del 21/2/2026), lo que marca un calendario rápido tras la aprobación en Diputados esta semana vs. el mes anterior cuando la norma aún estaba en debate.
Cómo sería el mecanismo en la práctica
Según el texto difundido, el régimen funcionaría con aportes periódicos del empleador a cuentas individuales o colectivas. El aporte propuesto es del 12% de la remuneración durante el primer año y del 8% a partir del segundo (porcentaje de la remuneración, aportado mensualmente) — requisito clave para calcular el flujo hacia los fondos (según la nota del 21/2/2026). Para retirar, el trabajador deberá acreditar al menos ocho meses de trabajo con aportes en los dos años previos (según la nota del 21/2/2026).
La gran novedad: los gremios que adhieran podrán integrar los órganos que tomen decisiones de inversión. El propio artículo señala que, por volúmenes estimados, el FAL podría manejar unos US$ 3.000 millones en poco tiempo y hasta US$ 5.000 millones en el mediano plazo (según la nota del 21/2/2026). Esos recursos podrían colocarse en infraestructura, empresas privadas o instrumentos financieros tradicionales.
Riesgos concretos para trabajadores y mercados
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Conflicto de intereses y gobierno corporativo. Si los sindicatos administran dinero de los aportes, surge la pregunta de cómo se equilibran intereses políticos, sindicales y financieros. La nota indica además que, por default, la CNV no exigirá prospectos públicos para estos vehículos, lo que reduce la información disponible para terceros (según la nota del 21/2/2026).
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Liquidez y horizonte. Un fondo que premie colocaciones en proyectos de largo plazo puede no tener la liquidez necesaria si hay retiros masivos en una crisis. La exigencia de 8 meses de aportes mitiga en parte salidas inmediatas, pero no elimina riesgos en escenarios de stress.
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Riesgo macro y cambiario. Si parte de estos fondos se invierte en activos locales y el volumen llega a miles de millones de dólares (US$ 3.000-5.000M, según la nota), las decisiones de inversión colectivas pueden amplificar movimientos en bonos, acciones o mercado cambiario en ciertos episodios.
Posibles beneficios reales
- Formalizar una alternativa para reducir el costo laboral directo por despido y, en teoría, facilitar la contratación en blanco.
- Canalizar ahorro privado hacia infraestructura o proyectos productivos si las reglas de inversión y la gobernanza son estrictas.
Ambos beneficios dependen de reglamentación, control y transparencia.
Qué conviene hacer ahora: recomendaciones prácticas
Vemos tres pasos concretos para trabajadores y ahorristas:
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Mantener parte del ahorro en dólar. Dado el historial argentino, preferimos mantener parte del ahorro en divisa extranjera para preservar poder de compra, mientras se evalúan las reglas finales del FAL.
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Exigir transparencia y prospectos. Aunque la CNV propone menos obligación de publicar prospectos para estos vehículos (según la nota), los trabajadores deben pedir por escrito la política de inversión, comisiones, liquidez y conflictos de interés antes de aceptar adherir a cualquier esquema. Documentar la elección reduce riesgos legales y administrativos.
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No concentrar todos los ahorros en el FAL. Si el fondo termina permitiendo inversiones ilíquidas o con sesgos sectoriales, conviene diversificar: instrumentos cortos o indexados en pesos para captar tasa real cuando existan, y exposición internacional vía cedears o activos en moneda dura para quien tenga horizonte medio-largo.
Conclusión breve
El FAL es una reforma con potencial para descomprimir costos laborales y canalizar ahorro hacia la inversión; pero la clave será la reglamentación y la gobernanza. Preferimos prudencia: mantener parte del ahorro en dólares, exigir información completa y no depender exclusivamente de un nuevo vehículo que, en la práctica, podría mezclar finanzas, política y sindicalismo con resultados inciertos.