El Gobierno ejecutó $466.000 por mes en el programa de salud mental en 2026
El programa de Apoyo y Promoción de la Salud Mental tiene $47 millones para 2026 y se ejecutaron $1,4 millones hasta ahora, un promedio de $466.000 por mes, según PERFIL.
El Gobierno destinó $47 millones al programa Apoyo y Promoción de la Salud Mental para 2026 y, de ese monto, sólo se ejecutaron $1,4 millones hasta la última actualización del presupuesto abierto —un promedio de $466.000 por mes—, según PERFIL. Ese nivel de ejecución mensual es casi equivalente a la jubilación mínima con bono, que hoy ronda los $440.000 según la misma crónica, y no alcanza para cubrir una canasta básica de medicamentos estimada en $503.000 por la Defensoría de la Tercera Edad (s: PERFIL; Defensoría de la Tercera Edad). Este dato es el punto de partida: hay menos recursos, menos ejecución y más demanda.
¿Qué pasó con la inversión en salud mental?
La fotografía presupuestaria es clara: el monto asignado para 2026 ($47 millones) es $428 millones menor que en 2025 y $652 millones menor que en 2023, una caída sostenida que PERFIL cuantifica en 91,5% respecto a 2025 (.
¿Cómo impacta esto en pacientes e instituciones?
Las consecuencias no son abstractas: hay aumentos en la demanda y menos recursos para sostenerlos. Un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria muestra que sólo en la provincia de Buenos Aires las internaciones por motivos de salud mental pasaron de 28.451 en 2019 a 45.785 en 2024, y la participación de niños y adolescentes subió del 9% (2023) al 13% (2024) (.
¿Qué puede hacer la sociedad y qué deben hacer las organizaciones?
Para quienes usan o gestionan estos servicios hay decisiones prácticas. Las instituciones deben priorizar caja: negociar plazos con proveedores, buscar créditos puente con CFT bajo y diversificar fondos (municipales, provinciales, donaciones privadas). Recomendamos explícitamente mantener parte del ahorro en dólares o instrumentos indexados y usar plazos fijos digitales o UVA como estacionamiento según horizonte y liquidez, porque la volatilidad y la inflación erosiona reservas en pesos (posición editorial previa). Las familias y trabajadores de estos sectores deberían exigir transparencia en pagos y registrar retrasos ante autoridades y audiencias públicas. Donantes y fundaciones, en lo práctico, deberían privilegiar aportes recurrentes para la operación (sueldos y servicios) por sobre proyectos puntuales.
Cierre práctico: qué podés hacer hoy
Si sos trabajador de una ONG: armá un colchón de al menos 2-3 meses de gastos operativos, renegociá salarios y turnos para reducir rotación y buscá financiamiento en dólares o instrumentos indexados para cubrir importes sensibles como medicamentos. Si dependés de servicios públicos: registrá fallas y atrasos con fecha y monto, contactá PAMI/obra social y poné en copia a concejales o diputados locales. Si querés donar: priorizá fondos para funcionamiento mensual. Estas son medidas de supervivencia hasta que la política fiscal revierta la caída: hoy la tensión es operacional y la variable real es la caja, no la buena voluntad.